sábado, 25 de abril de 2026

POR QUÉ ALGUNOS JÓVENES Y NO TAN JÓVENES AÑORAN UNA DICTADURA.

 


                         Saturno devorando a su Hijo. Francisco de Goya (1819-1823). Museo del Prado


Articulo publicado en la página 27 del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria 


El pasado 20 de noviembre de 2025 fue el 50 aniversario de la muerte del dictador Franco, que con su golpe de Estado en 1936 y la Guerra Civil hasta 1939 se cargó de un plumazo una República aprobada por los españoles, este es un hecho objetivo.

Ahora que vamos a cumplir 90 años que se inició la fatídica guerra fratricida entre españoles, un 25% de los jóvenes comienzan a decir que prefieren un régimen autoritario a una democracia.

Una persona añora algo que desea, porque nunca lo ha tenido y cree que solucionará su problema de falta de futuro inmediato, y en estos casos, porque prefieren que otros les digan lo que tiene que hacer en todos los ámbitos de la vida, sin tener que salirse de los raíles que le marque esa dictadura.

A lo mejor es que sus padres les dejaron que hicieran lo que quisieran y que como consecuencia de ello, ahora son unos desgraciados que no tienen ni la formación, ni el espíritu de sacrificio y esfuerzo necesario para superar cualquier contratiempo que se les ponga delante para acceder a los puestos de trabajo que puedan dar unas remuneraciones que mantengan el nivel de vida al que han estado acostumbrados hasta la fecha, gracias al sacrificio de sus padres y pensando que si apoyan a los que consiguen todo con la fuerza física y verbal, ellos serán los que los que dominen su entorno y por ende, tendrán un poder adquisitivo que no se lo dará el conocimiento, ni el esfuerzo personal, sino el dirigismo, la fuerza de su razón y el corporativismo del grupo al que has apoyado.

Cierto es que hay una corriente internacional de populismo ultranacionalista, ¿y como no?, nos han vuelto a colonizar con otra moda que se inició en el extranjero y está en boga. ¡No somos originales ni para esto!

Uno de los padres de la Constitución española, D. Miquel Roca Junyent, dijo en una entrevista al periódico El País, que: “no se ha explicado jamás lo que fue la dictadura”. Muchos de los que vivimos ambas etapas, pensábamos que si se explicitaba claramente todo lo que vivieron nuestros padres, podría suponer que se abrieran heridas, cuando en realidad, por no hablar claramente de lo sucedido en la dictadura en todos los ámbitos donde correspondía, nos encontramos hoy en día con estos cachorros de Mussolini, Hitler y Franco, escuchando frases de algunos melancólicos trasnochados como: “eso no ocurría con Franco” o “con Franco se vivía mejor”,  sobre todo quienes vivían mejor eran los que estaban protegidos y amparados por la élites del gobierno nacional y de las administraciones públicas locales, económicas y sociales.

Estamos en un momento delicado en nuestro país, pues se puede diagnosticar que tenemos una democracia enferma, que no la hemos sabido ni alimentar, ni cuidar entre todos de la forma adecuada y ahora, de aquellos polvos, vienen estos lodos…

Intentar que se recupere el sentido común, que es el menor de los sentidos en la situación actual en la que vivimos, en donde está todo tan polarizado y donde nadie escucha y razona, puede resultar una auténtica utopía, en breve llegaremos a decir y no muy lejos: ¿te acuerdas cuando en España había una democracia en la que se respetaban todos los derechos y libertades alcanzados por la lucha del pueblo español?

Hoy existen alternativas con mayor o menor éxito a la lucha de clases, que no supongan una pérdida de derechos y libertades por mucho que lo quieran pintar ahora con la IA y sus consecuencias, por lo que debemos luchar por mejorar nuestra democracia, con más democracia, libertad e igualdad. Las restricciones de los derechos y libertades, nos vuelven a llevar a la oscuridad y al miedo.



                                               Dibujo realizado por Ignacio Pardo en 1976. El camino a la verdad


jueves, 16 de abril de 2026

LO QUE NO SE EVALÚA, SE DEVALÚA


                
                            

 Composición realizada por Ignacio Pardo en 1975 titulada: "La deriva del conocimiento"

Artículo publicado  el 15 de abril de 2026 en la página 28 en la sección de Opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria

Mientras no se les meta en la cabeza a las familias que la educación de sus hijos es el verdadero motor que haga que en el presente y futuro se puedan alcanzar los objetivos que quieran, no avanzaremos en esta maraña de incertidumbres que día a día nos quieren hacer ver, aquellos que no les interesa que tengamos una juventud segura, formada y preparada.

En varias Comunidades Autónomas están comenzando a realizar en distintos niveles de Primaria y Secundaria, las Pruebas de Evaluación de Diagnóstico. Con la periodicidad que corresponda, llegaran puntualmente a los distintos medios de comunicación los informes elaborados por diferentes instituciones nacionales e internacionales en los que se evalúan distintos aspectos de la educación en nuestro país, son los informes TALIS, cuando no el informe PISA, o de las pruebas que por imperativo legal se tienen que hacer en todo el Estado español con las Pruebas de Evaluación de Diagnóstico. Con tanto estudio necesario no deberíamos aburrirnos y la verdad es que son herramientas útiles para darnos una orientación de los que está ocurriendo en la actualidad con los resultados de los niveles alcanzados de nuestro sistema educativo, pudiendo ayudar a corregir las posibles desviaciones y errores. Está claro que en educación al igual que ocurre en el resto de las empresas, “lo que no se evalúa, se devalúa”.

Estos estudios estadísticos sobre cómo están los niveles de adquisición de contenidos de nuestra educación en comparación con otros países y comunidades autónomas y los resultados obtenidos, en España hay que cogerlos con papel de fumar y jamás estarán para disparar cohetes, porque sabemos realmente con que materia prima contamos y no me refiero a los alumnos, que ellos son el resultado de las decisiones de los adultos en cuanto a todo lo que es dar el valor real que tiene la educación para un país. Habría que evaluar a todos los que intervienen en el proceso, el alumno es un ejecutor, el docente es un preparador, la familia es la motivadora y la sociedad que le rodea la que instiga y alienta a ser mejores ciudadanos formados con los conocimientos y herramientas necesarias para desenvolverse.

Como en todo, vemos que los resultados de dichas pruebas son el reflejo de la importancia que se les quiera dar a nivel personal de las competencias adquiridas en las distintas áreas evaluadas. Como dichas pruebas no van a servir para sumar notas a las que tienen los alumnos en sus registros de evaluación a lo largo del curso, la importancia que les dan los alumnos es nimia, por no decir nula. Ellos no entienden de reflexiones sobre el proceso de aprendizaje y de las competencias adquiridas, ellos solo quieren saber que, si se esfuerzan en una prueba que tendrán que hacer, les gustaría que sumase a la nota de la evaluación del trimestre, por consiguiente, chocan con lo que se pretende de su implementación.

No todo es aquí y ahora, en la vida hay que planificar y preparar día a día, para que cuando los hijos crezcan puedan tener los instrumentos que les ayude a elegir su futuro y no se vean en la resignación de aceptar lo primero que les ofrezcan, por no estar preparado, o tener un mercado laboral muy limitado.

Nuestra obligación como padres a lo largo de nuestras vidas es acompañarlos y ayudarles a ser autónomos, para que se puedan desenvolver en el entorno que les corresponda.

Somos unos privilegiados puesto que por ahora nuestros hijos pueden acceder a un sistema educativo (con deficiencias, pero funciona) que los prepare de forma adecuada. Existen millones de niños en el mundo que por mil razones tienen que pensar primero en sobrevivir, que en formarse y aquí que tenemos este privilegio concedido por el Estado del Bienestar que lo desaprovechamos de mil maneras y responsables de este despilfarro somos todos, nadie puede tirar la primera piedra.

Dejemos de echar la culpa a los demás de porque no hago el trabajo que tengo que hacer como estudiante cuando poseo los medios necesarios, se detecta en general, que hemos aprendido todos de una manera muy rápida a procrastinar. Por supuesto que los docentes se tienen que poner las pilas y se actualicen para preparar a las futuras generaciones de españoles, no pueden estar viviendo de los réditos de cuando estudiaron su carrera. Los tiempos y las personas cambian y las generaciones no son las mismas, cada añada de alumnos que inicia un nuevo curso es distinta al anterior y se tienen que adaptar las metodologías y estrategias de aprendizaje a esos nuevos alumnos que comienzan el curso. Lo triste sería que no se aprovechase todas las innovaciones y herramientas que tenemos para mejorar las pedagogías. Existen también metodologías educativas combinadas, pero siempre el docente deberá formarse por el bien propio y del alumnado.

Por supuesto que las aulas son un reflejo de todo cuanto ocurre en la sociedad. Si la sociedad está encrespada y con un alto grado de intolerancia y de falta de respeto, eso se trasladará a las aulas, de ahí que nos encontremos con verdaderos problemas de disciplina en las aulas de Secundaria y últimos cursos de la Primaria, los niños reflejan lo que viven en su entorno, los colegios no son islas en medio del océano aisladas del ruido mediático, ni de las modas al uso.

Por otro lado, nadie dijo que educar en casa y en el colegio fuera un camino de rosas y cada edad tiene unas características y eso es algo que muchas familias no quieren entender por propio interés, puesto que no han hecho con sus hijos lo que debían hacer desde que eran pequeños; dedicarles el cariño, tiempo y atención necesario para conseguir personas con límites, valores y hábitos que respeten a los demás, cada etapa en la vida de un niño entraña una dificultad añadida propia de la edad.

A todos los que no están en el ruedo del día a día en el aula se les hincha la boca para decir cómo tiene que ser un buen docente, un buen alumno o un buen padre o madre, pero nadie tiene en cuenta que el tiempo ya no corre a nuestro favor y que el futuro va a estar en manos de los más cualificados (en teoría) y para ello siempre va a hacer falta la humildad de reconocer que cada día es una nueva oportunidad de crecer como persona y como ciudadano.

                    Dibujo realizado por Ignacio Pardo Luzardo en 1976 titulado: "El mundo a la vista"





martes, 7 de abril de 2026

LA AUTORIDAD DEL PROFESOR, EN CUESTIÓN

 

La Torre de Babel (1563) de Pieter Brueghel el Viejo pintado al óleo. Actualmente en el Kunsthistorisches Museum de Viena.


Artículo publicado el martes 7 de abril de 2026 en la página 27 de la sección de Opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria.


Día tras día nos llegan noticias sobre incidentes cada vez más graves en las aulas por parte de alumnos y familias hacia los docentes. Hemos llegado al extremo, que el reconocimiento al cuerpo docente no solo hay que ganarlo cada día con los alumnos, familias y compañeros, sino también hay que legislarlo, para evitar que se sigan produciendo faltas de respeto, agresiones verbales y físicas por parte de algunos alumnos y de algunos familiares.

Debemos partir de una realidad y es que nuestra sociedad y las familias han cambiado tanto, que el sentido y valor del respeto hacia los demás lo pone cada uno según le interese, sentando el precedente de que las jerarquías solo sirven si me interesa su decisión, porque los que debían sentar las bases para el futuro de la sociedad, que son las familias e instituciones, no han sabido hacerlo en estos últimos 50 años, por desconocimiento e ignorancia intencionada.

Los docentes deben tener claro que los límites los pone cada uno en su aula y el respeto se consigue día a día a lo largo de toda la vida profesional, independientemente de las etapas que se estén impartiendo. Las familias deben asumir que la educación de sus hijos se inculca en casa, que sus hijos van a los centros educativos para aprender y que los niños tienen que tener interiorizado desde casa una serie de conductas de respeto hacia los compañeros y los docentes que les va ayudar a relacionarse en la sociedad.

Ahora en Canarias se está debatiendo sobre un borrador de ley de la autoridad del docente. Una ley que lo único que va a hacer es generar un grano más de crispación a todos los conflictos diarios que se producen en el aula. ¡Por Dios!, que vuelva el equilibrio, el sentido común, el diálogo y el consenso a todos los espacios en donde existen grupos humanos. Ya está bien de crispación, odio y violencia.

En teoría todos sabemos lo que está bien y lo que está mal, y si no es así, lo volveremos a explicar, a lo mejor ese día ni el padre, ni el hijo estaban en casa. El desarrollo de los límites que permite cada docente en su aula, es decisión suya. Las familias son las responsables de poner los límites a sus hijos que les sirvan para relacionarse con su entorno cercano y fuera del hogar.

Toda la vida hemos tenido alumnos conflictivos en las aulas con unas cargas familiares, sociales, económicas y emocionales que el centro educativo jamás va a solucionar y mucho menos el docente que tiene la obligación de formar y educar a un grupo de personas. El problema es cuando en una misma clase se forma un grupo de presión en el aula que es capaz de reventar cualquier iniciativa de aprendizaje diseñada por el profesor y que cuando se cita a las familias no responden para poder corregir esas dinámicas de mala educación hacia el docente y el resto de los compañeros, amparando las conductas disruptivas de su hijo o de su hija.

Pero también sabemos que existen algunos docentes que deberían dedicarse a otro oficio, porque no saben, ni quieren reconducir situaciones conflictivas que se producen en el aula y que a veces los gestos, las palabras y las decisiones injustas hacen que se produzca un conflicto que jamás se debió producir, por carecer de estrategias para una convivencia efectiva. En estos casos, ninguna ley podrá solventar durante un curso escolar una relación mal avenida entre el profesor y sus alumnos. No es la primera vez que escucho decir a un profesor lo cómodo que se siente dando clase a un grupo determinado, o lo que puede odiar entrar en una clase, porque sabe que cualquier cosa que diga va a tener un conflicto.

Como siempre digo, nadie dijo que enseñar y educar a los alumnos fuera una tarea sencilla. Primero te tiene que gustar la educación y vivirla con pasión y no ver cada día como un suplicio esperando que llegue el fin de semana o las próximas vacaciones y una carga el tener que acompañar a los alumnos en su proceso de aprendizaje.

En la España que vivimos todo está judicializado y la propuesta que se está planteando en el Parlamento de Canarias va en ese sentido, en equiparar al docente público con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado tendrá consecuencias para todos los componentes de la Comunidad Escolar. ¿Y después de la Ley qué? ¿cuál será el siguiente paso? En otras comunidades esta Ley ya lleva implantada hace años y sus resultados no son para tirar cohetes. Vale que la realización de expedientes sancionadores a los alumnos muy burocratizados y con unos plazos muy largos de ejecución y cumplimiento, la efectividad inmediata del aprendizaje corrector se diluye. Tenemos un sistema demasiado garantista y eso trae unas consecuencias que no van a estar al gusto de todos.

La realidad es que lo centros educativos tienen que trabajar con los alumnos que les lleguen, cada uno de su padre y de su madre. Lo que falta es que realmente se forme a los docentes dándoles estrategias efectivas para poder solventar las situaciones conflictivas antes de que se llegue al insulto, al conflicto y a la falta de respeto en el aula o en cualquier parte del centro educativo. Para ello hace falta una verdadera labor de equipo docente y no docente de ir todos a una. Lo importante es prevenir, para evitar tener que curar.

Existen normas de convivencia en donde se contempla todo, porque de lo contrario, los alumnos y sus familias se agarran a clavos ardiendo para justificar a sus hijos, cuando se saltan Normas de Convivencia. Esas normas solo son leídas por las familias cuando sancionan a sus hijos por pillarles con el carro de los helados.

Una sociedad democrática y libre se consigue con unos docentes preparados no solo en las materias curriculares que deben impartir, sino en transmitir la verdadera educación que hará evolucionar a nuestro país.

Si esperamos a que todo lo solucione papá Estado, nos dirigiremos a la larga hacia un sistema en donde solo existan en las aulas autómatas, sin la capacidad de la espontaneidad propia de cada edad.

Queda muy bien de cara a la galería que las instituciones cercanas al ámbito educativo pidan que se vuelva a la “auctoritas moral” y “líder” fortaleciendo el “liderazgo pedagógico”, yo les diría que fueran ellos a las aulas para ver la realidad que día tras día tienen que lidiar con alumnos que sus familias los mandan al colegio por no tenerlos en casa, y porque muchas veces ni los aguantan cuando llegan a la adolescencia y esta cada vez llega más temprano.

No debemos, ni podemos ponernos una venda en los ojos con lo que está sucediendo en las aulas y lo que nadie ha dicho es que los docentes necesitamos a las familias, como ellas nos necesitan a nosotros, para remar en el mismo sentido en lo que se quiere educar a su hijo.

Si se hubiera tenido más diálogo constructivo en donde el eje de la conversación sea el alumno, seguramente muchos de los conflictos desaparecerían. Cierto es que muchas familias les tienen miedo a sus hijos y claudican con las cosas más indispensables en la educación de sus hijos (puntualidad, responsabilidad, higiene, control de la ira, respeto a lo ajeno, respeto a los demás, esfuerzo personal, control de sus vidas y un largo etcétera).

Para educar a buenas personas no hace falta grandes lujos, solo hay que estar con tus hijos y con tus alumnos cuando te necesitan y eso es cada día, no de San Juan a Corpus.