jueves, 16 de abril de 2026

LO QUE NO SE EVALÚA, SE DEVALÚA


                
                            

 Composición realizada por Ignacio Pardo en 1975 titulada: "La deriva del conocimiento"

Artículo publicado  el 15 de abril de 2026 en la página 28 en la sección de Opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria

Mientras no se les meta en la cabeza a las familias que la educación de sus hijos es el verdadero motor que haga que en el presente y futuro se puedan alcanzar los objetivos que quieran, no avanzaremos en esta maraña de incertidumbres que día a día nos quieren hacer ver, aquellos que no les interesa que tengamos una juventud segura, formada y preparada.

En varias Comunidades Autónomas están comenzando a realizar en distintos niveles de Primaria y Secundaria, las Pruebas de Evaluación de Diagnóstico. Con la periodicidad que corresponda, llegaran puntualmente a los distintos medios de comunicación los informes elaborados por diferentes instituciones nacionales e internacionales en los que se evalúan distintos aspectos de la educación en nuestro país, son los informes TALIS, cuando no el informe PISA, o de las pruebas que por imperativo legal se tienen que hacer en todo el Estado español con las Pruebas de Evaluación de Diagnóstico. Con tanto estudio necesario no deberíamos aburrirnos y la verdad es que son herramientas útiles para darnos una orientación de los que está ocurriendo en la actualidad con los resultados de los niveles alcanzados de nuestro sistema educativo, pudiendo ayudar a corregir las posibles desviaciones y errores. Está claro que en educación al igual que ocurre en el resto de las empresas, “lo que no se evalúa, se devalúa”.

Estos estudios estadísticos sobre cómo están los niveles de adquisición de contenidos de nuestra educación en comparación con otros países y comunidades autónomas y los resultados obtenidos, en España hay que cogerlos con papel de fumar y jamás estarán para disparar cohetes, porque sabemos realmente con que materia prima contamos y no me refiero a los alumnos, que ellos son el resultado de las decisiones de los adultos en cuanto a todo lo que es dar el valor real que tiene la educación para un país. Habría que evaluar a todos los que intervienen en el proceso, el alumno es un ejecutor, el docente es un preparador, la familia es la motivadora y la sociedad que le rodea la que instiga y alienta a ser mejores ciudadanos formados con los conocimientos y herramientas necesarias para desenvolverse.

Como en todo, vemos que los resultados de dichas pruebas son el reflejo de la importancia que se les quiera dar a nivel personal de las competencias adquiridas en las distintas áreas evaluadas. Como dichas pruebas no van a servir para sumar notas a las que tienen los alumnos en sus registros de evaluación a lo largo del curso, la importancia que les dan los alumnos es nimia, por no decir nula. Ellos no entienden de reflexiones sobre el proceso de aprendizaje y de las competencias adquiridas, ellos solo quieren saber que, si se esfuerzan en una prueba que tendrán que hacer, les gustaría que sumase a la nota de la evaluación del trimestre, por consiguiente, chocan con lo que se pretende de su implementación.

No todo es aquí y ahora, en la vida hay que planificar y preparar día a día, para que cuando los hijos crezcan puedan tener los instrumentos que les ayude a elegir su futuro y no se vean en la resignación de aceptar lo primero que les ofrezcan, por no estar preparado, o tener un mercado laboral muy limitado.

Nuestra obligación como padres a lo largo de nuestras vidas es acompañarlos y ayudarles a ser autónomos, para que se puedan desenvolver en el entorno que les corresponda.

Somos unos privilegiados puesto que por ahora nuestros hijos pueden acceder a un sistema educativo (con deficiencias, pero funciona) que los prepare de forma adecuada. Existen millones de niños en el mundo que por mil razones tienen que pensar primero en sobrevivir, que en formarse y aquí que tenemos este privilegio concedido por el Estado del Bienestar que lo desaprovechamos de mil maneras y responsables de este despilfarro somos todos, nadie puede tirar la primera piedra.

Dejemos de echar la culpa a los demás de porque no hago el trabajo que tengo que hacer como estudiante cuando poseo los medios necesarios, se detecta en general, que hemos aprendido todos de una manera muy rápida a procrastinar. Por supuesto que los docentes se tienen que poner las pilas y se actualicen para preparar a las futuras generaciones de españoles, no pueden estar viviendo de los réditos de cuando estudiaron su carrera. Los tiempos y las personas cambian y las generaciones no son las mismas, cada añada de alumnos que inicia un nuevo curso es distinta al anterior y se tienen que adaptar las metodologías y estrategias de aprendizaje a esos nuevos alumnos que comienzan el curso. Lo triste sería que no se aprovechase todas las innovaciones y herramientas que tenemos para mejorar las pedagogías. Existen también metodologías educativas combinadas, pero siempre el docente deberá formarse por el bien propio y del alumnado.

Por supuesto que las aulas son un reflejo de todo cuanto ocurre en la sociedad. Si la sociedad está encrespada y con un alto grado de intolerancia y de falta de respeto, eso se trasladará a las aulas, de ahí que nos encontremos con verdaderos problemas de disciplina en las aulas de Secundaria y últimos cursos de la Primaria, los niños reflejan lo que viven en su entorno, los colegios no son islas en medio del océano aisladas del ruido mediático, ni de las modas al uso.

Por otro lado, nadie dijo que educar en casa y en el colegio fuera un camino de rosas y cada edad tiene unas características y eso es algo que muchas familias no quieren entender por propio interés, puesto que no han hecho con sus hijos lo que debían hacer desde que eran pequeños; dedicarles el cariño, tiempo y atención necesario para conseguir personas con límites, valores y hábitos que respeten a los demás, cada etapa en la vida de un niño entraña una dificultad añadida propia de la edad.

A todos los que no están en el ruedo del día a día en el aula se les hincha la boca para decir cómo tiene que ser un buen docente, un buen alumno o un buen padre o madre, pero nadie tiene en cuenta que el tiempo ya no corre a nuestro favor y que el futuro va a estar en manos de los más cualificados (en teoría) y para ello siempre va a hacer falta la humildad de reconocer que cada día es una nueva oportunidad de crecer como persona y como ciudadano.

                    Dibujo realizado por Ignacio Pardo Luzardo en 1976 titulado: "El mundo a la vista"





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