
Composición realizada por Ignacio Pardo en 1975 titulada: "La deriva del conocimiento"
Artículo publicado el 15 de abril de 2026 en la página 28 en la sección de Opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria
Mientras no se les meta en la cabeza a las familias que la educación de sus hijos es el verdadero motor que haga que en el presente y futuro se puedan alcanzar los objetivos que quieran, no avanzaremos en esta maraña de incertidumbres que día a día nos quieren hacer ver, aquellos que no les interesa que tengamos una juventud segura, formada y preparada.
En varias Comunidades
Autónomas están comenzando a realizar en distintos niveles de Primaria y
Secundaria, las Pruebas de Evaluación de Diagnóstico. Con la periodicidad que
corresponda, llegaran puntualmente a los distintos medios de comunicación los
informes elaborados por diferentes instituciones nacionales e internacionales
en los que se evalúan distintos aspectos de la educación en nuestro país, son
los informes TALIS, cuando no el informe PISA, o de las pruebas que por
imperativo legal se tienen que hacer en todo el Estado español con las Pruebas
de Evaluación de Diagnóstico. Con tanto estudio necesario no deberíamos
aburrirnos y la verdad es que son herramientas útiles para darnos una
orientación de los que está ocurriendo en la actualidad con los resultados de
los niveles alcanzados de nuestro sistema educativo, pudiendo ayudar a corregir
las posibles desviaciones y errores. Está claro que en educación al igual que
ocurre en el resto de las empresas, “lo que no se evalúa, se devalúa”.
Estos estudios estadísticos
sobre cómo están los niveles de adquisición de contenidos de nuestra educación
en comparación con otros países y comunidades autónomas y los resultados obtenidos,
en España hay que cogerlos con papel de fumar y jamás estarán para disparar
cohetes, porque sabemos realmente con que materia prima contamos y no me
refiero a los alumnos, que ellos son el resultado de las decisiones de los
adultos en cuanto a todo lo que es dar el valor real que tiene la educación
para un país. Habría que evaluar a todos los que intervienen en el proceso, el
alumno es un ejecutor, el docente es un preparador, la familia es la motivadora
y la sociedad que le rodea la que instiga y alienta a ser mejores ciudadanos
formados con los conocimientos y herramientas necesarias para desenvolverse.
Como en todo, vemos que los
resultados de dichas pruebas son el reflejo de la importancia que se les quiera
dar a nivel personal de las competencias adquiridas en las distintas áreas
evaluadas. Como dichas pruebas no van a servir para sumar notas a las que
tienen los alumnos en sus registros de evaluación a lo largo del curso, la
importancia que les dan los alumnos es nimia, por no decir nula. Ellos no
entienden de reflexiones sobre el proceso de aprendizaje y de las competencias
adquiridas, ellos solo quieren saber que, si se esfuerzan en una prueba que
tendrán que hacer, les gustaría que sumase a la nota de la evaluación del
trimestre, por consiguiente, chocan con lo que se pretende de su
implementación.
No todo es aquí y ahora, en la
vida hay que planificar y preparar día a día, para que cuando los hijos crezcan
puedan tener los instrumentos que les ayude a elegir su futuro y no se vean en
la resignación de aceptar lo primero que les ofrezcan, por no estar preparado,
o tener un mercado laboral muy limitado.
Nuestra obligación como padres
a lo largo de nuestras vidas es acompañarlos y ayudarles a ser autónomos, para
que se puedan desenvolver en el entorno que les corresponda.
Somos unos privilegiados puesto
que por ahora nuestros hijos pueden acceder a un sistema educativo (con
deficiencias, pero funciona) que los prepare de forma adecuada. Existen
millones de niños en el mundo que por mil razones tienen que pensar primero en
sobrevivir, que en formarse y aquí que tenemos este privilegio concedido por el
Estado del Bienestar que lo desaprovechamos de mil maneras y responsables de
este despilfarro somos todos, nadie puede tirar la primera piedra.
Dejemos de echar la culpa a
los demás de porque no hago el trabajo que tengo que hacer como estudiante
cuando poseo los medios necesarios, se detecta en general, que hemos aprendido
todos de una manera muy rápida a procrastinar. Por supuesto que los docentes se
tienen que poner las pilas y se actualicen para preparar a las futuras
generaciones de españoles, no pueden estar viviendo de los réditos de cuando
estudiaron su carrera. Los tiempos y las personas cambian y las generaciones no
son las mismas, cada añada de alumnos que inicia un nuevo curso es distinta al
anterior y se tienen que adaptar las metodologías y estrategias de aprendizaje
a esos nuevos alumnos que comienzan el curso. Lo triste sería que no se
aprovechase todas las innovaciones y herramientas que tenemos para mejorar las
pedagogías. Existen también metodologías educativas combinadas, pero siempre el
docente deberá formarse por el bien propio y del alumnado.
Por supuesto que las aulas son
un reflejo de todo cuanto ocurre en la sociedad. Si la sociedad está encrespada
y con un alto grado de intolerancia y de falta de respeto, eso se trasladará a
las aulas, de ahí que nos encontremos con verdaderos problemas de disciplina en
las aulas de Secundaria y últimos cursos de la Primaria, los niños reflejan lo
que viven en su entorno, los colegios no son islas en medio del océano aisladas
del ruido mediático, ni de las modas al uso.
Por otro lado, nadie dijo que
educar en casa y en el colegio fuera un camino de rosas y cada edad tiene unas
características y eso es algo que muchas familias no quieren entender por
propio interés, puesto que no han hecho con sus hijos lo que debían hacer desde
que eran pequeños; dedicarles el cariño, tiempo y atención necesario para
conseguir personas con límites, valores y hábitos que respeten a los demás,
cada etapa en la vida de un niño entraña una dificultad añadida propia de la
edad.
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