martes, 7 de abril de 2026

LA AUTORIDAD DEL PROFESOR, EN CUESTIÓN

 

La Torre de Babel (1563) de Pieter Brueghel el Viejo pintado al óleo. Actualmente en el Kunsthistorisches Museum de Viena.


Artículo publicado el martes 7 de abril de 2026 en la página 27 de la sección de Opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria.


Día tras día nos llegan noticias sobre incidentes cada vez más graves en las aulas por parte de alumnos y familias hacia los docentes. Hemos llegado al extremo, que el reconocimiento al cuerpo docente no solo hay que ganarlo cada día con los alumnos, familias y compañeros, sino también hay que legislarlo, para evitar que se sigan produciendo faltas de respeto, agresiones verbales y físicas por parte de algunos alumnos y de algunos familiares.

Debemos partir de una realidad y es que nuestra sociedad y las familias han cambiado tanto, que el sentido y valor del respeto hacia los demás lo pone cada uno según le interese, sentando el precedente de que las jerarquías solo sirven si me interesa su decisión, porque los que debían sentar las bases para el futuro de la sociedad, que son las familias e instituciones, no han sabido hacerlo en estos últimos 50 años, por desconocimiento e ignorancia intencionada.

Los docentes deben tener claro que los límites los pone cada uno en su aula y el respeto se consigue día a día a lo largo de toda la vida profesional, independientemente de las etapas que se estén impartiendo. Las familias deben asumir que la educación de sus hijos se inculca en casa, que sus hijos van a los centros educativos para aprender y que los niños tienen que tener interiorizado desde casa una serie de conductas de respeto hacia los compañeros y los docentes que les va ayudar a relacionarse en la sociedad.

Ahora en Canarias se está debatiendo sobre un borrador de ley de la autoridad del docente. Una ley que lo único que va a hacer es generar un grano más de crispación a todos los conflictos diarios que se producen en el aula. ¡Por Dios!, que vuelva el equilibrio, el sentido común, el diálogo y el consenso a todos los espacios en donde existen grupos humanos. Ya está bien de crispación, odio y violencia.

En teoría todos sabemos lo que está bien y lo que está mal, y si no es así, lo volveremos a explicar, a lo mejor ese día ni el padre, ni el hijo estaban en casa. El desarrollo de los límites que permite cada docente en su aula, es decisión suya. Las familias son las responsables de poner los límites a sus hijos que les sirvan para relacionarse con su entorno cercano y fuera del hogar.

Toda la vida hemos tenido alumnos conflictivos en las aulas con unas cargas familiares, sociales, económicas y emocionales que el centro educativo jamás va a solucionar y mucho menos el docente que tiene la obligación de formar y educar a un grupo de personas. El problema es cuando en una misma clase se forma un grupo de presión en el aula que es capaz de reventar cualquier iniciativa de aprendizaje diseñada por el profesor y que cuando se cita a las familias no responden para poder corregir esas dinámicas de mala educación hacia el docente y el resto de los compañeros, amparando las conductas disruptivas de su hijo o de su hija.

Pero también sabemos que existen algunos docentes que deberían dedicarse a otro oficio, porque no saben, ni quieren reconducir situaciones conflictivas que se producen en el aula y que a veces los gestos, las palabras y las decisiones injustas hacen que se produzca un conflicto que jamás se debió producir, por carecer de estrategias para una convivencia efectiva. En estos casos, ninguna ley podrá solventar durante un curso escolar una relación mal avenida entre el profesor y sus alumnos. No es la primera vez que escucho decir a un profesor lo cómodo que se siente dando clase a un grupo determinado, o lo que puede odiar entrar en una clase, porque sabe que cualquier cosa que diga va a tener un conflicto.

Como siempre digo, nadie dijo que enseñar y educar a los alumnos fuera una tarea sencilla. Primero te tiene que gustar la educación y vivirla con pasión y no ver cada día como un suplicio esperando que llegue el fin de semana o las próximas vacaciones y una carga el tener que acompañar a los alumnos en su proceso de aprendizaje.

En la España que vivimos todo está judicializado y la propuesta que se está planteando en el Parlamento de Canarias va en ese sentido, en equiparar al docente público con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado tendrá consecuencias para todos los componentes de la Comunidad Escolar. ¿Y después de la Ley qué? ¿cuál será el siguiente paso? En otras comunidades esta Ley ya lleva implantada hace años y sus resultados no son para tirar cohetes. Vale que la realización de expedientes sancionadores a los alumnos muy burocratizados y con unos plazos muy largos de ejecución y cumplimiento, la efectividad inmediata del aprendizaje corrector se diluye. Tenemos un sistema demasiado garantista y eso trae unas consecuencias que no van a estar al gusto de todos.

La realidad es que lo centros educativos tienen que trabajar con los alumnos que les lleguen, cada uno de su padre y de su madre. Lo que falta es que realmente se forme a los docentes dándoles estrategias efectivas para poder solventar las situaciones conflictivas antes de que se llegue al insulto, al conflicto y a la falta de respeto en el aula o en cualquier parte del centro educativo. Para ello hace falta una verdadera labor de equipo docente y no docente de ir todos a una. Lo importante es prevenir, para evitar tener que curar.

Existen normas de convivencia en donde se contempla todo, porque de lo contrario, los alumnos y sus familias se agarran a clavos ardiendo para justificar a sus hijos, cuando se saltan Normas de Convivencia. Esas normas solo son leídas por las familias cuando sancionan a sus hijos por pillarles con el carro de los helados.

Una sociedad democrática y libre se consigue con unos docentes preparados no solo en las materias curriculares que deben impartir, sino en transmitir la verdadera educación que hará evolucionar a nuestro país.

Si esperamos a que todo lo solucione papá Estado, nos dirigiremos a la larga hacia un sistema en donde solo existan en las aulas autómatas, sin la capacidad de la espontaneidad propia de cada edad.

Queda muy bien de cara a la galería que las instituciones cercanas al ámbito educativo pidan que se vuelva a la “auctoritas moral” y “líder” fortaleciendo el “liderazgo pedagógico”, yo les diría que fueran ellos a las aulas para ver la realidad que día tras día tienen que lidiar con alumnos que sus familias los mandan al colegio por no tenerlos en casa, y porque muchas veces ni los aguantan cuando llegan a la adolescencia y esta cada vez llega más temprano.

No debemos, ni podemos ponernos una venda en los ojos con lo que está sucediendo en las aulas y lo que nadie ha dicho es que los docentes necesitamos a las familias, como ellas nos necesitan a nosotros, para remar en el mismo sentido en lo que se quiere educar a su hijo.

Si se hubiera tenido más diálogo constructivo en donde el eje de la conversación sea el alumno, seguramente muchos de los conflictos desaparecerían. Cierto es que muchas familias les tienen miedo a sus hijos y claudican con las cosas más indispensables en la educación de sus hijos (puntualidad, responsabilidad, higiene, control de la ira, respeto a lo ajeno, respeto a los demás, esfuerzo personal, control de sus vidas y un largo etcétera).

Para educar a buenas personas no hace falta grandes lujos, solo hay que estar con tus hijos y con tus alumnos cuando te necesitan y eso es cada día, no de San Juan a Corpus.






miércoles, 5 de noviembre de 2025

ACOSO EN LAS AULAS, ¿DESDE CUÁNDO?





 Artículo publicado hoy día 5 de noviembre en la página 24 en la sección de Opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria.

Estamos viendo cada vez situaciones muy lamentables con noticias de alumnos y jóvenes que se quitan la vida, por motivo de acoso físico y psicológico de los compañeros de clase a lo largo de toda la jornada escolar y su continuidad en las redes sociales fuera del horario escolar.

Toda la vida hemos tenido en las aulas a los niños y niñas abusones y acosadores que tanto física como psicológicamente agreden a los más débiles como si su única forma de divertirse es reírse y ridiculizar al más débil por el motivo “x”, y por desgracia, sin enterarse para nada los adultos que están con ellos durante las horas de clase, patio, comedor, etc.… En la mayoría de los casos se producen los peores acosos cuando no hay adultos entre ellos, es decir, en los cambios de hora lectivas y en las zonas que los docentes y personal del centro no controlan.

Los compañeros de los acosados siempre han sabido lo que sucedía en el aula, y tienen identificados mejor que nadie a los acosadores, sin que alguien fuera lo suficientemente valiente para ayudar al débil. Puede resultar muy duro ver la realidad de lo que hemos estado permitiendo los testigos pasivos a lo largo de todos los años que hemos convivido con ello, el maltrato y acoso a un compañero.

Por supuesto que los culpables son los acosadores, que hieren, golpean, insultan, acosan, menosprecian y humillan a sus víctimas que no tienen las herramientas suficientes para que nos les afecte lo que los otros piensan sobre ellos, porque entre iguales y a edades tempranas es muy importante ser aceptado por el grupo y a veces no te muestras realmente como eres, para que no piensen “los que controlan el cotarro” que eres “un rarito”, porque no piensa igual que ellos o no comparten los mismos gustos y aficiones, y como consecuencia de ello, vamos a “meter en vereda” utilizando descalificaciones personales, humillando y  burlándose del diferente por no pensar como ellos.

Mientras existan grupos humanos sea de la edad que sea, siempre habrá personas que ejerzan dominación sobre otras por miles de razones, pero lo triste es ver cómo se ensañan siempre contra los más débiles o los que no tienen las herramientas sociales suficientes para desenvolverse como quiere el grupo.

Culpables somos todos, por pensar que las situaciones conflictivas de luchas entre alumnos del más fuerte contra los débiles, hacen que ayude a estos últimos a que salgan más fuertes y que lo superará sin intervención externa, porque se tendría que chivar para esto.

Culpables somos todos, cuando desde el principio de los tiempos vemos situaciones de acoso hacia compañeros y miramos para el lado opuesto, por sumarse al borreguismo de la mayoría.

Culpables somos todos, cuando ahora teniendo los medios que tenemos y los conocimientos que poseemos, no actuamos en los momentos y lugares en los que se produce el acoso.

Nadie puede tirar la primera piedra y sentirse impune, recuerden aquello que se decía: “lo que no te mata, te hará más fuerte”. Somos testigos y consecuencia de una educación basada en la ley del más fuerte y de la supervivencia. Tenemos que aprender a buscarnos la vida en una sociedad que como decía Thomas Hobbes en el siglo XVII: “Homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el hombre).

Por otro lado, tenemos que decir que hemos estado criando a los niños con un bajo nivel de frustración, sin saber reaccionar ante la adversidad, originado por una sobreprotección de las familias y del sistema que es imposible abarcarlo todo. Esa ausencia de la frustración está originando auténticos problemas en las familias, colegio y sociedad, por no saber actuar el niño cuando recibe un “NO” por respuesta.

Duele ver sufrir a un niño o a cualquier persona, pero lo cierto es que a nadie se le han dado las herramientas necesarias para educar a sus hijos en los tiempos que vivimos de libertad, respeto al diferente y democracia plural. Tampoco se nos enseñó antaño. Podríamos decir que: “Somos lo que vivimos” y dependiendo de cómo transcurra la vida, los valores que me inculcan y las prioridades que establezca cada familia, estaré enfocado a ejercer una determinada forma de vida y actuaré ante los demás, acorde a esos principios.

Estoy convencido de que ningún padre educa para que su hijo o hija sean acosadores, pero debemos aprender desde la humildad y el reconocimiento de los errores, que nos podemos equivocar como familia, que una cosa es mi hijo/a en casa y otra muy distinta es su hijo/a en el colegio con los compañeros/as. Muchas familias se sorprenden cuando los tutores de sus hijos les dicen las conductas de sus hijos/as con los compañeros, durante toda la jornada escolar y su reacción es: “usted me está hablando de otros niño/a, mi hijo/a en casa no hace, ni dice eso”.

Lo malo no es que se produzcan esas divergencias de comportamiento entre la casa y el colegio, sino que no se le de credibilidad a lo que dice el tutor/a de su hijo/a y que se intente siempre ponerse a la defensiva y echar balones fuera, con justificaciones sin sentido, defendiendo lo indefendible argumentando lo siguiente: ¿si el niño/a está más tiempo en el colegio, algo tendrán que hacer ustedes para corregir a mi hijo/a?, sin valorar la relación paterno/materno filial en el hogar y con los amigos fuera de casa.

Es cierto que todo este tema del acoso y los protocolos establecidos por los centros bajo las directrices de la Administración Educativa, les ha cogido a los colegios con el paso cambiado, porque supone que los docentes además de preocuparse de que sus alumnos/as aprendan, maduren, alcancen los conocimientos que imparten en su materia, tienen que controlar los movimientos de intereses que hay en los grupos a los que atiende y detectar las fuerzas de presión que hay dentro de cada aula durante toda la jornada, coordinándose con el equipo docente que imparte materias en los diferentes grupos para ponerse de acuerdo en sus actuaciones puntuales y contrarrestar a los alumnos/as que quieren controlar el grupo.

Así mismo, desde el momento que alguno de los protagonistas que participan en el centro (alumno, familia o docente) nombra la palabra acoso, se abre toda una maquinaria burocrática, que llega a ser engorrosa por lo burocrática, pero que es necesaria para dejar constancia de todo el procedimiento que clarifique esa denuncia de acoso y se tomen las medidas necesarias en el centro.

Los docentes se quejan que si además de dar clases atendiendo a sus correspondientes programaciones de aula, evaluaciones, exámenes, control de aula diario, atención a las familias, vigilancia de patios y comedores, además si lo nombran instructor o si pertenece a la Comisión/Equipo de Gestión de Convivencia es un auténtico marronazo que nadie quiere, porque además nadie está preparado para ello, puesto que todo el trámite implica aplicar un procedimiento legal establecido que puede ser invalidado por falta de forma.

En resumidas cuentas, todos tenemos que poner un poco de nuestra parte para erradicar definitivamente el acoso de las aulas, lo cual sinceramente veo muy difícil, puesto que los seres humanos cuando se ven en grupos son incontrolables, gregarios y siempre intentan hacer prevalecer la ley del más fuerte, y eso no significa que tengan la razón, ni que amparen al más débil.



lunes, 6 de octubre de 2025

¿INTERESA ESTA EDUCACIÓN AL SISTEMA QUE VIVIMOS?

 

Sillería de coro del Monasterio de San Benito el Real, realizada en madera de nogal policromada entre 1525 y 1529 por Andrés de Nájera y otros maestros como Felipe Bigarny y Juan de Valmaseda

Artículo publicado el 6 de octubre de 2025 en la pagina 20 de la sección de opinion del periodico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria 

Llevamos muchas décadas debatiendo en todos los ámbitos de nuestra sociedad, cuál es la mejor educación que deben recibir nuestros alumnos para los tiempos que les va tocar vivir y por los resultados que vemos, está claro que nadie se pone de acuerdo, ni la Administración educativa, ni las familias, ni los especialistas son capaces de poner las bases metodológicas e ideológicas necesarias. En educación existen distintos intereses que están contrapuestos con las mentalidades e ideologías de cada uno, así como los planteamientos de vida que se proponen acorde a cada momento que no llevan a nada, nadie da un paso realmente eficaz para implementar las propuestas que los profesionales de la educación sugieren impidiendo que se alcance un verdadero acuerdo de Estado en esta materia. Nadie es capaz de adelantarse y proponer alternativas reales, porque tenemos un mundo cambiante, contradictorio y en constante movimiento, todos tienen miedo a equivocarse y ser criticado por los contrarios.

Casi todo está escrito y solo hay que mostrar un mínimo de interés para que el mundo se mueva y en educación el movimiento no se va a percibir jamás de forma inmediata. Tendrán que transcurrir generaciones para ver el fruto las medidas que se establezcan ahora, pero lo cierto es que no nos podemos quedar con los brazos cruzados nadie, incluyendo a instituciones, centros educativos, familia y sociedad, todos somos partícipes importantes en la educación de nuestros hijos, nadie puede mirar para el lado contario.

Estamos en la época de poner en duda absolutamente todo, todos opinan sobre todo y consideran que su idea sobre el funcionamiento de cualquier apartado es más válida, que la del profesional que se formó para ejercer dicha profesión. Todo es cuestionable y nadie está exento de estos juicios por parte de profanos. Padre Google, las redes sociales y ahora la IA (Inteligencia Artificial), nos dan el guion de los principios de lo que deberían ser las verdaderas respuestas, el factor humano y personal pasa a un segundo plano. Muchos se llenan la boca de neurodidácticas, y metodologías alternativas novedosas en el campo educativo, que no son malas, pero nadie ha puesto las bases reales de lo que tiene que controlar e interiorizar un alumno independientemente de los contenidos mínimos curriculares, que además eso se les olvida una vez que lo estudian para examinarse. Hablamos de los valores y conductas necesarias mínimas para que todos los alumnos tengan unas habilidades con las que saber desenvolverse en una sociedad independientemente del tipo de educación que hayan recibido. Pretender hacer buenas personas entre todos, ya está bien de fomentar tanta individualidad cuando dependemos los unos de los otros.

En medio de este debate existe una gran realidad en el momento actual, aquí y ahora, con la gran pregunta: ¿qué están haciendo nuestros hijos en las aulas en este momento?, ¿Qué hacen los docentes para mantener a nuestros hijos activos, creativos y productivos durante la jornada escolar?, ya no se pregunta a los hijos ¿qué has aprendido hoy?, ¿cómo podrías aplicar lo aprendido en el día a día?, ¿respetas a tus compañeros y tus compañeros te respetan a ti?

Por el contrario, las preguntas y respuestas que reciben los alumnos cuando son recogidos por sus familiares son: ¿qué comiste?, ¡si te pegan, respóndele!, ¿sigue el profesor X llamándote la atención?, ¿los compañeros se quejan de que es mucho contenido para el examen?, ¿te dejaron entrar en el cole con esas pintas que llevas de desaliñado?, ¡te llaman la atención solo a ti!, ¡me voy a quejar al director/a del colegio!,

Estas preguntas solo son lo que se puede ver del gran iceberg que es la educación en el aula y fuera de ella día a día y de las respuestas lógicas que van dando en función de cada una de las situaciones personales y familiares de los alumnos, del espacio físico en el que se muevan y del momento del día que se viva.

No sé cómo manifestarlo ya, pues la situación es muy grave, por supuesto que es muy bueno hacer niños felices, pero eso no tiene nada que ver con tener niños ignorantes y maleducados, sin valores, ni metas a corto ni largo plazo, ellos están en el colegio porque primero es un deber como ciudadano, segundo porque sus padres les han obligado, pero ellos no tienen el convencimiento de que gracias a los estudios podrán conseguir lo que se propongan en la vida. También es triste ver la imagen que existe hoy en día, que tenemos la juventud mejor preparada de nuestra historia y existe un número muy importante de ellos haciendo trabajos para subsistir como sirviendo en bares y en cajeros de supermercados (que son trabajos muy dignos) y la solución nos es ir a abrazar a los extremismos con sus cantos de sirena aludiendo que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Ante muchas de las situaciones que se están viviendo en las aulas con los alumnos, también los docentes podrían hacerles muchas preguntas a las familias como, por ejemplo: ¿Qué hacen los padres y las madres con sus hijos cuando los niños/as están fuera del centro educativo, para que sus hijos/as lleguen al día siguiente a clase sin los valores, hábitos y conductas mínimas necesarias para disfrutar del proceso de enseñanza y de respeto hacia los demás?, ¿Están cumpliendo las familias con todas las obligaciones que conlleva de ser padre/madre o delegan en terceras personas haciendo dejación de responsabilidades por comodidad u obligación laboral?

Estamos en la época de la desconfianza hacia todos, sin respuestas claras, porque a lo mejor dichas respuestas no me gustan, y quiero que se imponga mi verdad, porque escuchar puede conllevar el esfuerzo de asumir la verdad de los demás, dándose la situación en la que opinar de forma distinta separa a las personas.

Ser padres y madres supone un trabajo con los hijos y una responsabilidad, que no todos están dispuestos a seguir, porque es muy duro ser padres los 365 día del año, las 24 horas al día y el resto de las vidas de sus hijos.

 

Hay padres y madres que su reflexión está fundamentada en el egoísmo personal, pues su planteamiento se basa en que la vida de sus hijos será compartida temporalmente hasta que dejan la vivienda familiar y forman su propio hogar, que a quien tienen que dedicar más atención es a su pareja, que compartirá su jubilación. El nivel de implicación de los padres con la vida de los hijos la da el cariño y la educación con que los hayas educado. Pero la respuesta de los hijos en los últimos años de vida de los padres está en función del acompañamiento y el cariño que se haya tenido con ellos a lo largo de toda su existencia. Lo cierto es que cada familia está convencida que todo lo que ha hecho es lo correcto a lo largo de la vida de sus hijos, acorde a su nivel de conocimiento, intereses y valores de vida en la educación en el hogar. Está claro que, para recoger los frutos, al final siempre hay que sembrar, de lo contrario durante los últimos años de nuestras vidas, nos veremos rodeados de funcionarios de instituciones geriátricas, que atenderán nuestras necesidades físicas, pero no sabemos si tendremos el necesario cariño y compañía de nuestra familia.

Esta sociedad hedonista que hemos ido creando en estas últimas décadas nos ha ido derivando hacia un ser humano más egoísta, materialista y egocéntrico, sin atender a lo que verdaderamente se necesita en el ámbito familiar, como en el social. Nos hace falta que se inculque desde que somos pequeñitos más valores sobre la ayuda desinteresada al prójimo, haciendo ver que nuestras buenas y malas acciones siempre tienen unas consecuencias para todos los que nos rodean, por consiguiente, lo que no desees para ti, no se lo hagas a los demás.





martes, 8 de julio de 2025

REALMENTE, ¿ESTA ES LA SOCIEDAD SOÑADA PARA NUESTROS HIJOS?


"Torre de Babel". Pieter Brueghel. 1563. Kunsthistorisches de Viena. Austria


 Artículo publicado en la página 22 de la sección de Opinión del períodico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria

Comenzaremos otro curso escolar en septiembre en iguales o peores condiciones que el anterior, lleno de incertidumbres, con infinidad de cuestiones cruciales pendientes sin resolver a nivel de educación general y como se suele decir y la casa sin recoger.

Cuando hablamos de educación hay muchos que se ponen de perfil, para que no los señalen, pensando que la responsabilidad se diluye, cuando son muchas las personas e instituciones que intervienen en la formación de los alumnos.

Cada uno podemos pensar que la responsabilidad final la tiene el siguiente en el escalafón y así podemos estar mareando la perdiz hasta el infinito, y con esta situación de precariedad los grandes perdedores, siguen siendo los alumnos, que no entienden lo que pasa a su alrededor, una sociedad cambiante e inestable, con contenidos y valores cambiantes trastocados, carente de seguridad moral, de principios democráticos positivos que sepan aplicar para erradicar aspectos negativos que vemos como se han generalizado en todos los ámbitos y los tenemos que estar dando como buenos porque no hay referentes positivos que los contrarresten. También hay que decir que esto no se reconduce con una varita mágica, ni con una vuelta al pasado. Entre todos tenemos que poner las bases de la nueva sociedad que queremos por el bien de todos y los que tienen las herramientas, como siempre, están mirando para Cuenca.

Debemos actuar de forma inmediata para enmendar muchas actuaciones recientes que afectan al día a día de nuestra juventud, ¡pero hay que hacerlo ya!

Pensamos que al igual que ocurre en el mundo de los adultos, estamos en una espera permanente a ver qué pasa con todo lo que se deben hacer en el desarrollo de la educación, sin embargo es fundamental corregir la desidia, el aburrimiento, la desgana y desmotivación con la que nos estamos encontrando en varias generaciones de jóvenes, que les hemos insistido en que siempre deben estar preparándose, porque esta nueva sociedad que les hemos dejado es trepidante, pero no por ello significa que sea mejor, ni con más oportunidades, mientras nosotros, los adultos, no nos pongamos de acuerdo con lo que queremos.

Vemos a nuestros hijos deambulando de un lado para otro, de un país a otro, buscando una estabilidad que no les llega y que ven cada vez más lejana y que los años pasan y que tienen que seguir preparándose y no llega su momento, para terminar escuchando que están sobre preparados con sus titulaciones. No les llega el famoso tren de la oportunidad del momento justo, pero es que no les está llegando nada, y cuando les llega algo, es para aprovecharse de ellos.

No pido un estado paternalista y protector, sino que la igualdad de oportunidades para todos sea real en función de los méritos y preparación. A igual formación, igual posibilidad de acceso y remuneración.

Me duele ver a jóvenes y no tan jóvenes como están día tras día esperando y buscando su momento para poder estabilizarse y emanciparse de la familia y que como nosotros en su día, tengan su oportunidad de vivir su propia vida sin depender de nadie.

Encima tenemos que dar las gracias que estos jóvenes tengan unas familias que les sigan ayudando cuando pueden, porque ellos no alcanzan a hacer frente económicamente a nada, y tienen que aceptar cualquier trabajo, antes que nada. Es lamentable ver cómo se aprovechan de ellos quienes presumen de que ya hemos superado lo peor de la crisis y que se han estado frotando las manos, para que  pudieran ejercer un abuso permanente, viendo como el mercado laboral  y las condiciones laborales y económicas son cada vez más precarias, los grandes beneficiarios de todo esto son los de siempre con otras caras y con menos años, los que quieren hacer su riqueza gracias a necesidad de los demás, bien sea por viviendas caras, salarios que no alcanzan para un sostenimiento normal, servicios insuficientes y mal atendidos, y un largo etc.

Cómo vamos a pretender que esta juventud avance si no hemos hecho nada para que su situación tenga una garantía de futuro y encima salen informes como el del Ivie y la Fundación BBVA para 2065, señalando que esta tardía salida del domicilio familiar e incorporación al trabajo tiene como consecuencia una prolongación de la vida laboral hasta los 70 o 71 años, para poder percibir una jubilación digna.

La solución por ahora, no la tenemos nadie, pero por lo menos deberíamos intentar poner la mejor voluntad entre todos para hacerles una vida un poco mejor de la que tienen en la actualidad.


Museo Pedagógico de Aragón. Huesca capital.

lunes, 16 de junio de 2025

NUESTRO FUTURO EN MANOS DE LOS JÓVENES

 



Artículo publicado el domingo 15 de junio en la página 31 de la sección de Opinión del Periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria. 

 Las encuestas nos están marcando una idea muy aproximada sobre la intención de voto de una franja de edad de los jóvenes en los últimos sondeos demoscópicos. Estamos viendo como en el continente europeo las mareas ultraconservadoras y nacionalistas están avanzando a pasos agigantados y en nuestro país las proyecciones están manifestándose en el mismo sentido.

Cada país tiene su propia idiosincrasia y el nuestro tiene una carga y una historia muy particular, con una democracia muy reciente, solo hace 47 años que el pueblo español ratificó la Constitución Española, ese tiempo no es nada, aunque parezca una eternidad y que con todo lo que ha sucedido da la impresión que hemos ido y vuelto al pasado varias veces.

Lo cierto es que tenemos infinidad de capítulos por escribir y de puertas que se tienen que cerrar de forma conveniente, con mucho cadáveres y asuntos por el camino que no se enterraron como se tenía que haber hecho, y de aquellos barros tenemos estos lodos.

Ahora nos comenzamos a preguntar por qué hemos llegado a esta situación en la que segmentos de edad de jóvenes no se cortan un ápice en manifestarse en público y en privado como ultraderecha convencida, mostrando ya desde los centros escolares manifestaciones públicas en las aulas y en la calle  enaltecimiento de los símbolos franquistas y proclamas de dicha época, sin haber vivido o experimentado ellos nada de los años de la posguerra, añorando valores caducos de la sociedad con símbolos prohibidos y cantos cuyo significado ni entienden, nombrando a personajes que ni conocieron, ni estudiaron de forma objetiva.

Nos estamos encontrando con un “todo vale” en aras de una pretendida libertad de expresión, respetando solo a los que ellos quieren, no a todos los diferentes, queriendo marcar las líneas por las que todo el mundo se tiene que mover, porque no solo no sale en la foto, sino que deja de aparecer.

Podemos hacernos muchas preguntas, sobre todo, ¿por qué han calado tan profundamente estas ideologías neofascistas entre una franja amplia de la juventud?

¿Qué futuro es el que ellos están percibiendo?

¿Qué educación sobre valores democráticos han recibido en el seno familiar?

¿Qué correcciones se les han hecho cuando comenzaron a manifestarse con proclamas nazis?

¿Qué ha hecho el sistema educativo para que los niños interioricen la democracia, libertad y el rechazo a los movimientos totalitarios?

¿Qué modelos tienen en sus mentes para alcanzar sus metas en la vida?

¿Qué modelos de proyecto de vida están viviendo en la actualidad?

¿Qué expectativas esperan los jóvenes de la sociedad en la que viven?

¿Es la vuelta a los valores tradicionales la única opción que se les está vendiendo a estos jóvenes?

¿Importa el nivel cultural de esta juventud de ultraderecha?

¿Los estudios que realizan les garantiza una estabilidad económica de futuro?

¿Qué nivel de autoexigencia tienen para conseguir los objetivos profesionales o educativos que se propongan?

¿Se consideran que tendrán la preparación suficiente para corregir los errores que van a heredar?

Existen muchas respuestas y seguro que cada uno puede añadir más argumentos que puedan ayudar a comprender esta situación que es tan delicada, porque en breve podrán y tendrán el derecho a votar libremente lo que ellos quieran y probablemente la balanza se inclinará hacia donde ellos decidan.

Lo cierto es que todavía quedan en el cajón infinidad de interrogantes que sus respuestas dependen de cada uno y de la formación y la vida que hayan vivido, pero la conclusión es que todos nos llegamos a hacer las mismas preguntas: ¿cómo ha podido llegar a ocurrir el desapego de la juventud y la deriva ultranacionalista en los tiempos de auge económico que vivimos y con los avances que se están produciendo en la sociedad? ¿En qué nos hemos equivocado?

Da la sensación que se están dando pasos de gigantes hacia atrás, un involucionismo que es muy difícil contrarrestar por la desafección que se está produciendo hacia la clase política por inacción ante las necesidades desatendidas de vivienda, integración y garantía de futuro, añadiendo también las distintas polémicas que surgen a nivel nacional aireadas de forma estridente, trasladando el mensaje que aquí quien grite más alto tiene la razón.

Da miedo pensar que la razón, la verdad, la pluralidad, la diversidad, la democracia y la libertad de pensamiento progresista es woke, ahora solo etiquetan de forma despectiva ellos, los de siempre, los que quieren el poder a cualquier precio, sin importarles la verdad. Se deben retomar todos los valores que nos llevaron a crear una España diversa, multicultural, con diferentes lenguas, democrática, libre de la intolerancia y del fascismo. Nadie en su sano juicio debería desear que volvieran los iluminados salvapatrias para reconquistar de nuevo a España derogando conquistas democráticas, sociales, laborales y culturales que tanto esfuerzo y sacrificio costó a lo largo de estos años. La gente está comenzando a tener miedo, por lo que pueda venir y ya nos están avisando. Quiero recordar el refrán que dice “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.





domingo, 16 de junio de 2024

¡QUE VIENE EL LOBO!

 

"El tapiz del tiempo" obra realizada por Ignacio Pardo Luzardo en 1976. Colección Privada Las Palmas de Gran Canaria.






Artículo publicado hoy domingo 16 de junio en la página 36 de la sección de Opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria

Visto lo visto, en algo nos hemos vuelto a equivocar durante todos estos años, si la alternativa que ven de futuro las próximas generaciones es la ultraderecha y el radicalismo para nuestro país y para Europa.

Cuando no hemos sabido enseñar desde las familias, los centros educativos y la sociedad en la que vivimos el valor de la democracia, la libertad, la igualdad de oportunidades y el respeto a todos los que no opinen y sean como yo, de nada sirve toda la historia vivida en estos últimos 100 años de penurias políticas, económicas, sociales, democráticas, etc. y de conquistas que se alcanzaron con sangre, sudor y lágrimas de toda una nación, para que ahora lleguen unos visionarios manipuladores de sus intereses y quieran que todos comulguemos con sus ruedas de molino, cuyas propuestas demagógicas son totalmente venenosas.

La realidad es que todos hemos contribuido a alcanzar la situación actual y a pesar de que siempre hemos visto que venía el lobo, jamás hemos querido creer, que lo teníamos tan cerca de casa y con la intención clara de arrancarnos todas las conquistas sociales alcanzadas, con los medios más antidemocráticos que existen como son la mentira y la manipulación.

Ahora nos lamentamos por la incapacidad e inacción de la clase política y del resto de la sociedad, que hemos permitido que esos extremistas vayan a sus anchas, pisoteando todo lo que supone democracia, libertad y Estado del Bienestar. La libertad no consiste en respetar a los que quieren suprimirla a cualquier precio, hay que comenzar a poner remedio a ese mal entendido respeto democrático hacia los que no creen en la democracia, recuerdo que eso mismo se produjo en el siglo pasado y llegaron los movimientos totalitarios con sus desastrosas consecuencias en pérdidas de vidas humanas y guerras fratricidas.

En España llevamos muy poco tiempo viviendo en libertad y las nuevas generaciones, que han perdido la noción de la historia y el tiempo, piensan que siempre se ha vivido en libertad, pudiendo decir cada uno lo que estime sin faltar al respeto, pero es que ahora ni eso, y por desgracia esa falta de veracidad en las exposiciones se expande a todos los ámbitos de la sociedad, la familia, mundo laboral, económico y como no a nuestras relaciones humanas.

Debemos hacer un alto en el camino y ver donde seguimos fallando para que hayan surgido tantos salvapatrias melancólicos, que se creen que solo ellos tienen la razón.

La democracia es libertad, pluralismo, debatir, dilucidar, confrontar ideas, ceder ante los datos objetivos contrastados y al final se impondrá el que más consenso y apoyos tenga.

Toda esa crispación que nos han hecho estar viviendo en estos últimos años, han alimentado a ese lobo, haciéndose más grande y que con su instinto animal se ha ido nutriendo de los más débiles y de los que no soportan que existan personas que opinen distinto a ellos.

Cada uno de nosotros deberíamos movernos por nuestras propias ideas forjadas a raíz del convencimiento, de la necesidad y de la realidad de cada uno, pero no por la manipulación torticera de la realidad, la mentira y las verdades a medias. Pero esta sociedad del siglo XXI vemos como las redes sociales están siendo capaces de levantar a auténticos monstruos y de expulsar del sistema mediante las noticias falsas.

Hay quienes prefieren mirar al pasado para encontrar soluciones del futuro y hay otros que solo miran su propio interés tildándolo de avances sociales. No hemos sido capaces de encontrar el consenso y el término medio, porque todo está encaminado por las posturas extremas de los que tienen la responsabilidad de ser modelos para el resto de la ciudadanía.




miércoles, 22 de mayo de 2024

SIN LAS FAMILIAS ES IMPOSIBLE EDUCAR

 

Obra realizada por Ignacio Pardo Luzardo en 1974 titulada "la percepción de los mundos paralelos". Colección privada.

Artículo publicado en el periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria de hoy 22 de mayo en la sección de Opinión página 25.


Llevamos muchos años lamentándonos de infinidad de aspectos que se relacionan con la educación de nuestros hijos y alumnos en general y al final siempre se llega a la misma conclusión, que el sistema en el que vivimos y la crispación política está invadiendo todo y nos están confundiendo poco a poco.

En la sociedad en la que vivimos, siempre hemos tenido la mala costumbre cuando vemos algo que no está bien, de mirar justo al lado contrario de donde debemos mirar para encontrar la solución. Todos echamos balones fuera señalando la culpa a los demás, nadie analiza objetivamente qué es lo que se está haciendo bien, mal o regular para mejorarlo o rectificarlo.

Si no conseguimos interiorizar en la mente de todos y cada uno de los habitantes de este país, que la educación es el único motor evidente que nos va a hacer salir de la ignorancia, de la manipulación y de la dependencia de los demás, jamás veremos la importancia para el futuro y presente de las generaciones que se formarán y se están formando en este país.

Duele ver cómo hay generaciones que se enorgullecen del desconocimiento supino que han alcanzado tras pasar por una educación obligatoria que no ha llegado a ninguna parte del cerebro y que no saben aplicar los mínimos saberes que se les impartieron en su día durante su edad escolar. Culpables somos todos, porque viendo lo que está pasando, no se han tomado las medidas desde el origen para corregir todos los defectos que se han detectado desde hace muchísimo tiempo. Buscar cabezas que cortar no tiene sentido, si nadie reconoce los errores cometidos desde los inicios en este ámbito y todas las repercusiones que está teniendo. Los tiempos y las demandas han ido cambiando con el paso del tiempo y aquí nadie se ha planteado adaptar la educación a la realidad que nos está arrasando en todos los ámbitos social, personal, laboral, económico, político, estratégico, etc.… Podríamos justificar lo injustificable, pero esta es nuestra realidad.

Nada es inmutable y todo está cambiando para quedarse. Pensar que antes se vivía mejor es una falacia, pues eso dependería desde la perspectiva económico social de cada uno y como consecuencia, cada individuo vivía su vida según las cartas que le hubiera tocado, igualdad de oportunidades pocas.

La única manera de mejorar y luchar contra lo que no queremos es con la educación, el conocimiento, la cultura e igualdad de oportunidades. Aunque hoy en día esté todo en internet, pero si yo no sé lo que quiero, ni como buscarlo, ni para qué lo quiero, da igual que exista la Inteligencia Artificial (IA) o cualquier plataforma de internet, es como estar perdido en un bosque y no saber para qué sirve el bosque, ni tener ni idea de cómo salir del mismo.

Muchos se preguntarán y ¿cómo puedo hacer yo desde mi ámbito individual y familiar para que todo esto pueda cambiar?, pues lo primero es darse cuenta cada uno desde donde partimos y reconocer con humildad las limitaciones que se tienen, para corregirlas y asimismo es necesario una mayor implicación e interés en la educación de sus hijos, acompañándolos y escuchándolos para que entre todos podamos hacer buenos ciudadanos con la cultura, el conocimiento, el interés y la creatividad necesaria para cambiar este mundo que nos ha tocado vivir, haciéndolo un poco más humano y respetando todas las diferencias.

No podemos estar esperando siempre que sean los demás los que se equivoquen con reflexiones acomodadas diciendo:” mientras mi hijo esté feliz y no tenga problemas, yo no intervengo”. Esta forma de pensar es la que han tenido nuestros padres y muchas familias en la actualidad y estamos heredando esa comodidad en perjuicio del futuro de nuestros hijos. No consiste en limitarse por parte de las familias a preguntar a sus hijos cuando llegan de colegio qué es lo que comieron, o si algún compañero/a les golpeó en el patio, es interesarse realmente por él, por lo que aprendió ese día, por las nuevas amistades que hizo, por cómo se siente y cómo puede mejorar cada día si se esfuerza un poco más, por enseñarle como debe superar la frustración cuando algo no le salga bien o haya perdido en un juego, por hacerles ver que siempre van a estar con él en los buenos y los malos momentos. Enseñarles que los límites son necesarios dentro de un proceso de aprendizaje, que todo no vale y sobre todo que el colegio elegido por la familia es una continuación de la educación que reciben en casa, por lo que tienen una máxima confianza durante lo que se hace durante la jornada escolar.

Puede que haya alguna familia que se considere que no está cualificada para hacer otra cosa, porque no tiene la preparación necesaria, pero esto va más allá, es un cambio radical en la manera de interactuar las familias con los centros educativos, en resumidas cuentas, una mayor implicación por el bien de sus hijos. El diálogo y el consenso entre familia y colegio es la mejor manera de implicarse en el futuro de sus hijos. Lo que no consigan arreglar cuando sus hijos son pequeños, difícilmente lo van a enderezar cuando sean adolescentes o aún mayores.

No tenemos la misma sociedad que hace 20 o 30 años, por lo que no podemos utilizar los mismos planteamientos, ni somos los mismos, ni los niños responden igual que hace tres décadas y además existen infinidad de elementos externos que están distorsionando todas las realidades individuales y que debemos incorporar a sus vidas de manera ordenada y con un sentido práctico dentro de una sociedad plural que debe volver a encontrarse con una meta democratizadora común.