jueves, 12 de diciembre de 2019

MOTIVACIÓN DE LOS ALUMNOS POR EL ESTUDIO O RUTINA PARA QUE APRUEBEN



Artículo publicado en las páginas 36 y 37 del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria el miércoles 11 de diciembre en la sección de opinión.


Resulta triste ver como personas jóvenes que se dedican a la docencia de adolescentes, tiran la toalla de forma inmediata, cuando comprueban que los resultados obtenidos por sus alumnos en las pruebas de su materia han sido muy malos.
Se hacen reflexiones finales sobre qué es lo que ha ocurrido para llegar a esos rendimientos tan negativos y lo primero que les viene a la cabeza es: “he hecho todo lo que sé hacer para motivarlos y que interioricen lo esencial y no lo consigo” quedándose con esa reflexión y la consecuencia inmediata de ello es, “pues no voy a sacar nada de estos alumnos, no trabajan en clase, no trabajan en casa, tienen otros intereses, las familias no colaboran, ni hacen seguimiento de sus hijos”, y lo más triste es que llegan a hacer en algunos casos un diagnóstico definitivo desde los primeros meses de curso, sentenciándolos a una repetición para junio del año siguiente.
Esta imagen del docente que se ha descrito da la impresión de que lo que estamos rememorando es de alguien que trabajaba hace 50 años impartiendo clases, sin medios, ni recursos suficientes para atender las peculiaridades de sus alumnos, dependiendo exclusivamente de su experiencia, conocimientos y buen hacer. Duele ver escrito en webs o en publicidad de centros educativos, como muchos se llenan la boca diciendo que realizan una enseñanza personalizada, atendiendo a cada uno según sus necesidades sin que eso sea cierto, entonces recuerdo aquello que dice que “el papel aguanta todo lo que le pongas” siendo la realidad del día a día muy distinta y es que tenemos que partir de lo que son, y asumir que los adolescentes hoy en día tienen otros intereses muy distintos a los contenidos que está explicando un profesor en cualquier aula de la ESO, puesto que los chicos no ven, o no hemos sido capaces de que vean una relación directa e inmediata de los conocimientos que se explican durante la clase, con su eterna realidad y la aplicación de los contenidos a su mundo, para poder transformarlo.
Hay que lograr captar el interés necesario de los alumnos para que aprendan, no solo para que aprueben, que, por otro lado, sería el deseo de muchos docentes, para que sus alumnos supieran responder a las preguntas que les hacen en los controles, y de esta manera consigan cubrir el expediente con el porcentaje de alumnos que aprueban su materia. Pero realmente ¿se ha comprobado que han aprendido algo de lo que queremos que interiorice?
En muchas ocasiones habrá que seleccionar objetivos para trabajarlos de la forma más adecuada y profunda en determinados cursos y no estar repitiéndolos constantemente a lo largo de los cursos.
Un docente, como cualquier otra profesión tiene la obligación de estar reciclándose en todos los aspectos relacionados con la profesión.
Un título universitario no da patente de corso para que se haga en el aula lo que cada uno considere, alegando libertad de cátedra.
Libertad de cátedra significa que la meta que cualquier docente debe alcanzar es estar en permanente formación, ya que nunca es suficiente para que nuestros alumnos aprendan.
Si queremos unas futuras generaciones preparadas, debemos cambiar muchas formas de trabajar con los alumnos y eso no significa que nos tengamos que vestir de faralaes, o que tengamos que aprobarlos a todos por asistir a clase, hay que buscar la forma entre familia y docentes de hacerles ver a los chicos, que el valor del esfuerzo y sacrificio personal son indispensables para conseguir lo que se desea, y que sin estudio y dedicación no se consigue nada.
Pero ¿se ha enseñado a los niños a valorar el esfuerzo y trabajo personal para conseguir unos objetivos? Hay que decir que en esta sociedad hedonista e inmediata que nos está tocando vivir, está resultando muy complicado que las familias apoyen a los centros educativos la exigencia por el cumplimiento de unas normas mínimas para el desarrollo de cualquier actividad, pues dicen que no quieren ver a sus hijos sufrir viéndolos sentados con un libro o un portátil o con un cuaderno trabajando o estudiando, o que tengan que asumir un reglamento de organización interna.
Seguimos preguntándonos: ¿cómo podemos hacer desde todos los ámbitos, para que los hijos interioricen el valor del esfuerzo, trabajo personal, el estudio individualizado, si las familias no apoyan esta labor docente? Los años de aprendizaje preuniversitario pasan muy rápido y sus hijos tendrán que afrontar realidades en todos los ámbitos, para las que no están preparados, surgiéndoles frustraciones innecesarias como consecuencia de esa falta de capacitación.
Pero volviendo al tema inicial, ningún docente puede escudarse en cómo están viviendo los jóvenes ahora con la cantidad de elementos distractores que tienen a su alrededor, que no ayudan en nada para conseguir que APRENDAN además de aprobar.
Es complejo lo que se pide y por supuesto que requiere de más tiempo de trabajo individual con los alumnos, para conseguir que entiendan que la única manera de tener un futuro real es con conocimientos y estudio, y eso es trabajo diario. Que asuman los jóvenes, que nadie va a regalarles un título que le abra las puertas para acceder al mundo laboral o alcanzar cualquier meta que se propongan.
Los docentes jamás deben tirar la toalla, aunque a veces tengan la sensación de estar quemados por infinidad de situaciones que no tienen que ver con la enseñanza, pero que confluyen en el ámbito docente.
Somos lo que hemos vivido y hemos aprendido con los estudios y la experiencia. Si mis conocimientos son limitados y mi experiencia también, difícilmente podremos dar más alternativas a situaciones complicadas.
Me entristece que haya docentes que vean el futuro oscuro, por sus malas experiencias con los resultados de sus materias con los alumnos, porque hay aspectos que no llegan a controlar y le superan en el ámbito personal y profesional, siempre debe haber una segunda oportunidad.
Controlar un aula hoy en día no es como antaño, cuando los niños iban al colegio con el miedo en el cuerpo hacia el profesor y su palabra era ley, y las familias acataban cualquier decisión que viniera del colegio. Hoy en día ganarse el respeto de los alumnos se vincula a la actitud positiva que tenga la familia ante el colegio y los estudios de su hijo, a que el profesor sea un experto en su materia, que sea conocedor de estrategias para enseñar la asignatura con dotes en comunicación, de aprendizaje, de motivación y de técnicas pedagógicas-didácticas, que sea conocedor de cómo aprenden los estudiantes, con conocimiento curricular de la materia que transmite, preocupado por la formación continua, crítico y comprometido. Implica ser un líder positivo, con conocimientos y destrezas que hay que estar demostrando cada día.
También tenemos que decir que los docentes son seres humanos con sus defectos y sus virtudes, y que dentro de la profesión está el valor de la humildad y el saber reconocer los errores cuando se equivocan y que saben pedir perdón o que comparten situaciones con sentido de humor y que en el desarrollo de una clase, están lo suficientemente preparados para detener la exposición y llamar la atención cuando se observa una falta de respeto en el aula de alumnos o hacia el profesor con la energía comunicativa necesaria para enseñar algo a los alumnos que no viene recogido en los libros de texto y que trata de los valores necesarios que debe tener cualquier persona para alcanzar una meta.
La verdad es que tengo la esperanza en que todo cambie para bien y se le dé a la EDUCACIÓN la importancia que se merece. A todos se nos llena la boca cuando tratamos ese tema y siempre echamos la culpa a los políticos, sin ver que la sociedad la construimos entre todos y que no se puede bajar la guardia, el futuro es ahora y el tiempo está en nuestra contra.



miércoles, 15 de mayo de 2019

MIEDO A LOS HIJOS


Camila Gonzaga, condesa de San Segundo y sus hijos. Óleo sobre tabla 1535-1537. Obra de Parmigiannino, Girolamo Francesco María Mazzola (y taller). Museo Nacional del Prado

Artículo publicado en la sección de Opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria el miércoles 15 de mayo de 2019


Llevamos décadas viendo como nuestra sociedad que pensábamos estaba perfectamente amueblada para cada una de las situaciones externas que se pudieran producir y que todo estaba perfectamente articulado para solucionarlo ha decaído como un ídolo de barro. Todos hemos cambiado, nada es permanente.
Hemos evolucionado con el paso de los años de una estructura autoritaria, rígida donde se pensaba que cada cosa  tenía su sitio y que cada persona ocupaba un lugar determinado en función de su nacimiento y de la formación que podías adquirir con los años, a un sistema totalmente distinto. Transcurre el tiempo y vemos como los cambios que se han ido produciendo en nuestra sociedad han transformado todo, y aquel  autoritarismo impuesto y aceptado de aquella manera por las mayorías que controlaban el sistema y generaban un “equilibrio fijo” en todo y en todos, lo aceptábamos convencidos  que eso era lo mejor.
En el mundo occidental, dejamos las guerras y los conflictos violentos y eso nos dio una perspectiva de seguridad y futuro que no existía por el miedo permanente a conflictos entre iguales, alcanzando con la libertad y democracia  otra vida, otro mundo, que a pesar de todos los beneficios que ha podido entrañar para las personas, ha producido reacciones contrarias al sistema autoritario anterior, generando en todos los ámbitos una permisividad que antes era impensable en todos los ámbitos de nuestra vida, la política, la educación, la sociedad, la familia, la forma de ver la pareja, la alimentación, etc. Como señala Jaime Barylko en su libro El miedo a los hijos: “El siglo XX ha sido el siglo de la permisividad. Por miedo a establecer principios, por miedo a coartar libertades. por miedo a moldear la vida del hijo como si fuera arcilla maleable. Por miedo a comprometerse. Por miedo y no por bondad surgieron los padres permisivos”
Pero esa  reacción de permisividad en las familias tiene sus consecuencias negativas, cuando no se tiene claro el sentido de las decisiones y del porqué se hacen las cosas, todo es relativo y lo más sencillo para muchos es no fijar normas para nada, no establecer prioridades relacionadas con los principios más básicos de la supervivencia de la especie, hasta que la situación revienta en sus manos.
Consideran los límites y la autoridad como algo desfasado y trasnochado, en donde el primer principio que se establece en la educación de sus hijos es la felicidad por la felicidad, sin formar otros aspectos tan necesarios como es el espíritu de sacrificio, el esfuerzo personal, la capacidad de superación por uno mismo, capacidad de ponerse en lugar de los demás, el cariño, el vínculo de familia, etc.
Son tantas cosas que están adoleciendo las familias en la actualidad en cuanto a la educación de sus hijos, que de manera directa o indirecta, están reclamando a las instituciones educativas aspectos que ellos no son capaces de llevar a cabo por debilidad o desconocimiento y porque no son capaces de hacer lo que deberían hacer ellos en sus casas.
Siempre decimos que los colegios ayudan, pero no hacen milagros, las familias son las que deben coger de nuevo el toro por los cuernos y plantearse desde el principio las que se proponen tener hijos, qué es lo que quieren para sus descendientes y cuál va a ser el papel que van a jugar cada uno de ellos en la educación de sus hijos.
De nada sirve que se quieran tener hijos, si luego no le dedican la atención, cariño y tiempo necesario por parte de ambos progenitores, de nada sirve una  dedicación laboral más intensa por parte de los padres, si luego no atienden a sus hijos como merecen. El tener más dinero y todo lo que eso entraña, por supuesto que ayuda, pero la obsesión  por acaparar riquezas materiales en detrimento del tiempo de compartir-educar a tus hijos, ese tiempo y vivencias jamás se recuperará y eso se nota e influye sobre todo en los primeros 25 años.
Me duele pensar cuando veo a jóvenes con actitudes de falta de respeto hacia sus iguales, los padres y personas mayores, solo quiero reseñar que ellos serán los que tengan que dirigir este nuestro país, ciertamente la culpa no es solo de ellos, fundamentalmente de los que han dejado que se llegue a esta situación.
Me duele ver como hay familias que pierden el tiempo innecesariamente en aspectos superfluos que no ayudan en nada al desarrollo de la persona, y se les pone en sus manos artilugios como los Smartphone que son auténticas bombas de relojería cuando se les entrega para entretenerlos sin más con acceso a unas redes sociales, cuyo inadecuado uso genera problemas de acoso, ofensas personales y faltas de respeto que muchos niños no logran superar, y que luego cuando llamas la atención tanto padres como a los hijos lo justifican diciendo “son bromas, tan solo son niños”, pero el daño y sus consecuencias están hechas.
Me duele comprobar como los padres ceden a todas las peticiones superfluas de sus hijos por no saber decir “NO” a tiempo y por evitar ejercer de padre adulto que cede a cualquier petición absurda y a destiempo que no ayuda a la formación y educación del hijo como persona.
Me duele contemplar como los padres piensan que ayudan a sus hijos defendiendo sus actuaciones violentas y de ofensas a los amigos o a sus compañeros de clase y cuestionan las decisiones de los docentes, sin dudar de las acciones y actuaciones nocivas de su hijo.
Lo más triste de todo esto, es que esos hijos que han sido educados en el exceso de permisividad, sin control, sin valores ciudadanos, que siempre abanderan  sus derechos, pero que nunca recuerdan sus obligaciones. El sistema en el que vivimos a medida que vayan creciendo estos niños sin normas, ni principios van a ir dejándolos de lado y quedarán marginados, porque nadie quiere estar  con los déspotas, caprichosos maleducados y ese panorama que antes  podía producirse de forma esporádica en un sector de la población, nos vamos a encontrar en el futuro como un grupo numeroso de jóvenes que los etiquetaremos  como los “hijos de la nada”.



jueves, 10 de enero de 2019

LAS VACAS SAGRADAS EN LOS CENTROS EDUCATIVOS

Miniatura iluminada de Jean Wauquelin 1445-1448  de la primera página de las Chroniques de Hainaut a Felipe el Bueno

Artículo publicado el 10 de enero de 2019 en la sección de opinión páginas 26 y 27 del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria.y en la sección de opinión  del periódico La Opinión de Santa Cruz de Tenerife el 12 de enero de 2019


En la cultura hindú las vacas sagradas son animales que por ley nadie puede maltratar, ni hostigar, ni comer su carne y eso proviene desde hace casi 2500 años, nosotros para la reflexión que vamos a hacer, nos quedaremos con el concepto de lo que representan de intocables y de que pueden hacer y deambular por donde quieran.
Resulta que sin darnos cuenta, y con un consentimiento general, a lo largo de la historia en el mundo occidental también tenemos vacas sagradas en nuestra vida cotidiana laboral y profesional, y me refiero a aquellas personas que llevan toda la vida en un colegio o cualquier empresa, realizando la misma función o desempeño y que se han acomodado, o no han querido o han dejado de actualizarse para estar al día, porque ellos consideran que con sus conocimientos son suficientes, considerando que con lo que han vivido y para el tiempo que les queda hasta jubilarse por la edad, ¡para qué van a cambiar y a aprender si su puesto de trabajo está garantizado! y de esta manera se convierten en ídolos desfasados y molestos para el grupo o equipo de trabajo, consiguiendo ser una rémora o una carga que más que sumar, resta fuerza al equipo de trabajo de un colegio y supone un lastre para cualquier proyecto sea novedoso o no.
Podría pensarse que no es políticamente correcto hablar de esta situación en el mundo que estamos viviendo, en donde siempre se hacen siempre varias lecturas de cualquier aspecto, pero es una realidad, pues nos referimos a personas inmovilistas que llevan toda una vida trabajando en un centro de trabajo, pero que por cualquier motivo han decidido que van a cumplir estrictamente con lo que tiene establecido en su categoría y no aportan nada que se salga de su estricta función.
Por desgracia estas “vacas sagradas” están en todas las profesiones y ninguna se libra de ellas, están anclados en rutinas inamovibles hasta que por fin se jubilan. Los propietarios de las empresas o las administraciones públicas por el coste económico que supone prescindir de ellos tienen que asumirlos como un mal menor, porque por lo menos cumplen con su jornada y no generan dificultad laboral. Los compañeros les tienen el respeto de la veteranía, pero jamás se enfrentarán, porque tienen miedo a situaciones conflictivas y a generar dentro del trabajo una situación de hostilidad que pueda originar rechazo al novato y como la veteranía es un grado, iría siempre en detrimento de la nueva savia que intenta aportar nuevos puntos de vista y cambiar las estructuras y formas de trabajo para el nuevo mundo tan cambiante como el que tenemos que afrontar.
Con la cantidad de cuestiones que debemos cambiar en educación, esto es uno de los tantos palos que debemos tocar, dentro de la variedad de personas que existen hay un grupo importante que son los que se dejan llevar, otros que son los de virgencita que me dejen como estoy y otros que quieren ayudar a transformar la sociedad reflexionando y actuando con sus acciones individuales y trabajando en equipo. Es cierto que el colectivo docente es de lo más reacios al cambio, quizás por las innumerables modificaciones de legislación que les han venido pidiendo que apliquen a las formas de trabajar, metodologías, didácticas, criterios, contenidos, etc. y eso haya supuesto obligatoriamente tener cambiar, aun sin estar de acuerdo con las medidas sin sentido, otorgando títulos y promocionando a aquellos que no se lo merecen, porque se lo ha obligado la legislación aprobada por el partido político de turno.
Lo bueno en educación sería sumar por el bien de todos, jamás restar, pudiendo aprovechar la experiencia y conocimientos que han alcanzado los veteranos con el paso de los años. Es lamentable como desaprovechamos los conocimientos y destrezas de los que llevan más años trabajando, puesto que la vida es un libro que se escribe cada día del que aprendemos y la experiencia de las personas con años de trabajo debemos aprovecharla para mejorar el día a día de todos, solo falta que todos quieran aportar y saber escuchar.
Lo más triste de este proceder de “las vacas sagradas” , es que lo encontremos también en personas jóvenes que se han convertido en “becerros sagrados” que se consideran autosuficientes por haber alcanzado una plaza de trabajo y piensan que ya no tienen que prepararse, cuando la sociedad cambia cada segundo, las personas evolucionan y nos tenemos que preparar para hacer cada día mejor nuestro trabajo, lo que aprendimos en la universidad cuando llegamos al puesto de trabajo solo sirve de base, el resto lo pone cada uno con su nivel de responsabilidad y preparación continua, para ello es fundamental reconocer nuestras limitaciones y ser lo suficientemente humilde para entender que nuestra mejora profesional está relacionada con el saber trabajar coordinadamente en un equipo de personas que se complementan y se forman para que sus alumnos o su trabajo perciban de cada uno lo mejor y si no se consigue a la primera, seguro que lo conseguiremos la próxima vez.
Nuestro paso por esta vida es corto, quizás demasiado, cuando ves como se desarrolla todo tan rápido con los altibajos propios de cada etapa, no podemos ser conformistas con lo que nos ha tocado vivir, siempre debemos estar con la esperanza de mejorar profesionalmente y con la voluntad permanente de ser mejor persona.
Cuando ha transcurrido más de la mitad de tu vida, te das cuenta de lo que has hecho, de lo que has dejado de hacer, lo que te gustaría hacer y lo que te queda por hacer, vemos a las nuevas generaciones que necesitan que les ayudemos a conseguir valores de superación constructivos entre todos familias, colegios y sociedad y que, si no arrimamos el hombro, se perderán generaciones por el camino.
Nos complicamos demasiado la vida por cosas intrascendentes que no solucionan ni tus problemas, ni los de las personas que están a tu alrededor. Debemos siempre intentar ser mejores y aprender de nuestros errores y de los demás, no esperemos siempre a que el agua nos llegue al cuello para reaccionar, que es lo que solemos hacer.


jueves, 8 de noviembre de 2018

FAMILIAS TÓXICAS


Familia de Carlos IV obra de Francisco de Goya y Lucientes pintado en el año 1800 que se encuentra en el Museo del Prado. Madrid

Artículo publicado en la página 26 el miércoles 07 de noviembre de 2018 en la sección de opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria.


Toda la vida ha existido en cualquier grupo humano la rumorología, eso es innato a determinados agrupamientos de personas que coinciden y conviven físicamente y tienen algún tipo de contacto a través de la comunicación.
Partiendo de la premisa expuesta en la que señalamos que existen vías de información alternativas a la habitual que puedan generar malestar en cualquier ambiente y organizaciones de la índole que sea, tenemos que decir que siempre han existido los comentarios mal intencionados en todos los grupos humanos, pero hoy en día se están potenciado por las herramientas y modelos que nos están llegando por distintos medios de comunicación y redes sociales, que han originado que existan personas cuyo único objetivo consiste en buscar la enemistad y el distanciamiento entre iguales, todo lo ven negativo y si no lo hay lo inventan, no aportan nada constructivo si no se hace lo que ellos dicen, lo que pretenden es hacer prevalecer su opinión a cualquier precio, lo importante es que le escuchen a cualquier precio y se hable de él o ella, le da igual las víctimas inocentes a las que despellejan sin piedad.
Muchas veces esa rumorología es por dar crédito a informaciones mal intencionadas y sesgadas, sacadas de contexto y que le dan una credibilidad sin fundamento, sin ir más lejos, lo que hoy también conocemos como el fenómeno de las “fake news” en todos los ámbitos de nuestra sociedad, que están generando falsas realidades intencionadas y nos encontramos a personas que solo vivan de esa manipulación de la realidad sin contrastar por carecer del carácter necesario para no seguir ese juego.
Me voy a centrar en esas personas que por motivos personales interesados y con fines dañinos en la mayoría de los casos, son capaces de crear una marea de opiniones contrarias a la realidad objetiva y contrastada, y que buscan hacer un daño enorme de forma intencionada a la credibilidad reputacional de cualquier organización sea educativa o de cualquier índole.
En el mundo educativo, hay que señalar que los colegios para las familias no solo se han convertido en centros de educación y formación para sus hijos, sino en un lugar de confluencia de padres y madres, en los que surgen infinidad de relaciones, que en los momentos de entrega o recogida de sus hijos, como en los cumpleaños y otras celebraciones de sus hijos aprovechan para relacionarse y hablar, porque dentro del menú de degustación del festejo, una vez que sus hijos están ocupados con la merienda y los juegos, se agrupan por afinidades para entablar con el resto de familias invitadas uno de los temas estrella de conversación que es poner a las patas de los caballos a los profesores y al colegio de sus hijos, a los hijos de otros padres,  a otros padres, en resumidas cuentas, a todo aquello que puedan cuestionar sin verificar siguiendo aquella máxima de: “difama que algo queda”.
Podemos intentar entender el motivo de esos comentarios en personas que no tienen ningún cariño ni apego por el colegio y los profesores que están educando a sus hijos y que además utilizan las redes sociales para difundir sus realidades manipuladas, y que lo mejor que haría sería cambiar de colegio, pero daría igual, seguirían haciendo lo mismo en cualquier centro que fueran.
Normalmente cuando alguien se ampara en la masa para que le den la razón, sabemos que no es el argumento para conseguir lo justo, lo legal y lógico. A veces comprobamos como son capaces de manipular a los grupos por intereses exclusivos con la finalidad de que, si ellos o sus hijos no pueden tener lo mismo que otras familias, son capaces de tergiversar la verdad para buscar adeptos, y no afrontar el problema real que tienen en su casa y querer salirse con la suya.
Lo más triste es que por mucho que digamos, esas personas tóxicas seguirán pululando a nuestro alrededor, estropeando todo lo que tocan y justificando sus actuaciones como un derecho de libertad de expresión, antiguamente las llamaríamos envidiosos y chismosos de pacotilla y se les tenía identificados y señalados.
Con el esfuerzo, la experiencia que nos ha dado la historia y la educación hemos creído que la sociedad evolucionaría de forma lógica hacia una mejora de las personas, sus relaciones y su entorno, pero nuestra realidad es otra muy distinta, porque por mucho que luchemos para cambiar el mundo, cada vez lo hacemos peor desde los países que presumimos de ser democráticos con más o menos antigüedad en estas lides, pues desde las democracias hemos puesto en el poder a dictadores y salvadores de la patria aprovechándose de la mentira , el engaño y la manipulación de la información. Sinceramente tengo que decir: ¡qué mierda de mundo les estamos dejando a nuestros hijos!


sábado, 25 de agosto de 2018

¿NECESITAMOS DE TANTA FIESTA Y ALCOHOL EN LAS CALLES?

El triunfo de Baco o Los Borrachos. Pintura realizada en 1629 por Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. se encuentra en el Museo Nacional del Prado en Madrid
Artículo publicado en la página 24 en la sección de opinión del periódico la Provincia de las Palmas de Gran Canaria
 


El pasado 14 de agosto por la noche se celebró en las Palmas de Gran Canaria el fin de año, festividad para unos pocos, negocio para algunos y sufrimientos para la mayoría de los ciudadanos de los barrios afectados.
Aquí no hay más ciego que el que no quiere ver, dicen los medios, personas interesadas  y algunos políticos, que con estos eventos se pretende crear puestos de trabajo, y resulta que el sector económico que más contrata y de aquella manera, es el sector servicios de hostelería y restauración. Sin menospreciar a ningún trabajo, la mayoría de esas contrataciones son jóvenes licenciados y con otros estudios cuya única salida ha sido la barra de un bar, parece que ese es el único futuro que les podemos ofertar precariedad y temporalidad. Parece que en este país somos una fábrica de bares con todas sus consecuencias, dando la impresión que estamos todo el día de copas y fiestas.
Por otro lado, nos encontramos con el problema de los daños colaterales a los ciudadanos que sufren el que otros  disfruten del servicio de los bares (ruidos, consumo de alcohol en el exterior, escándalos nocturnos, horarios de cierre que no se cumplen, suciedad de colillas en el exterior, peleas en las calles, falta de limpieza y respeto al vecindario, etc.,), no voy a pedir civismo de los usuarios, porque nos dirán que somos unos retrógrados y animales del pleistoceno  y es que por desgracia, tampoco tenemos autoridades municipales efectivas y competentes que realmente sancionen a los bares por el incumplimiento reiterado de la normativa sobre los ruidos y escándalo público, que en teoría debe beneficiar a los ciudadanos y que hasta la fecha siempre se ven perjudicados, y que por la triste experiencia personal, hemos visto como algunos policías municipales por no querer abrir expedientes, miran hacia otro lado. Parece que estuviéramos viviendo como hace 50 o 60 años, donde el amiguismo prevalecía. Nos decían que con este equipo de gobierno municipal, sería todo más transparente, pensando y apoyando a los ciudadanos, pero la realidad es otra.
Los vecinos de todos los barrios del municipio estamos hartos de tanta palabra hueca por parte de las autoridades competentes y de que no se esté cumpliendo la ley sobre el descanso vecinal, que se enteren los responsables: QUEREMOS DESCANSAR EN NUESTRAS CASAS, NO QUEREMOS, NI PODEMOS IRNOS A OTRO SITIO PARA PODER DORMIR EN LAS HORAS QUE MARCA LAS ORDENANZAS MUNICIPALES TODOS LOS DÍAS DE LA SEMANA.
Es lamentable comprobar cómo cuando se llama al 112 por las noches, para que manden una unidad de la policía municipal porque hay un grupo de personas bebiendo, cantando y gritando por fuera de los bares, el policía primero te da largas, luego te contestan que mandarán una unidad, posteriormente no llega nadie y si llegase alguien no se implica para atajar los ruidos y consumo de bebidas fuera del local y el escándalo en la calle.
Queremos presumir que estamos en Europa, y esto que ocurre aquí no se ve en ningún país de la Unión Europea civilizada, pues el tiempo de descanso de los ciudadanos se respeta, porque es un derecho de la ciudadanía y prevalece el sentido común, el orden y la ley, cosa que aquí parece que no sucede, pues está reñido con el derecho a la diversión a costa de pisotear el derecho al descanso.
Me resulta triste que solo demos la impresión de que la única forma de divertirnos sea gracias alcohol y que solo estemos pensando en fiestas para beber y no para otras razones de tipo más lúdicas y que suponga un mayor enriquecimiento personal y familiar, o simplemente descansar. Se puede pasar bien sin hacer daño a otras  personas. Quiero recordar que los últimos datos estadísticos señalan que los jóvenes cada vez acceden más temprano al consumo de alcohol y drogas. El propio Ministerio de Sanidad en su página web, reconoce que suelen iniciarse entre los 13 y 14 años, que las chicas consumen y se emborrachan más que los chicos, aunque estos beben más cantidad, señalando los graves efectos que se producen sobre su salud física, psicológica y social y como siempre las autoridades competentes, mirando para el lado contrario.
Todos hemos sido jóvenes y hemos pasado por cada una de las etapas en función de la educación y entorno familiar y social vivido, disfrutando y sin hacer daño al  prójimo, ahora da la impresión que todo vale, vale romper o deteriorar el mobiliario urbano, vale encararse sin respeto a la autoridad, vale no tener claro, si me interesa, los principios de lo que está bien y está mal, porque es su postura intransigente, y yo me pregunto después de todo lo expuesto anteriormente: ¿no tendremos que ver bastante los adultos e instituciones que  hemos educado a los hijos y ciudadanos sin unos valores positivos y constructivos, con un exceso de permisividad y sin marcar límites, ni metas claras a las que llegar? ¿Es este el modelo de sociedad que queremos para las actuales y próximas generaciones? ¿Quien le va a poner el cascabel a este gato?
Tenemos que recordar, que ha costado mucho al pueblo español llegar hasta donde estamos en derechos y libertades, que la libertad de cada uno tiene como límite, la libertad del que está a su lado. Por si alguien no lo ha reflexionado, quiero señalar que el desarrollo y fortalecimiento de la democracia es un ejercicio de la aplicación de la libertad individual, y que la teoría sobre su utilización y desarrollo, es que para que no se manipulen a las personas, estas deben ser maduras psicológicamente, preparadas y actuar de forma coherente con unos principios en los que prevalezca el bien común para perpetuar los derechos y libertades de los ciudadanos.
Comprobamos como las nuevas generaciones y algunas no tan jóvenes, se están olvidando muy fácilmente, lo que costó llegar el que tuviéramos una democracia con su constitución en la que se reflejasen nuestros principios legales como españoles, el que pudiéramos votar y elegir. Algunos piensan que eso ya viene de fábrica, pues se equivocan y se debe construir cada día desde nuestro pequeño entorno, no creamos que vayan a venir a transformarnos la vida desde fuera, si no cambiamos lo que no nos gusta en nuestro entorno más cercano.
Son muchas las personas que están defraudadas por los políticos debido a infinidad de motivos, que son los que hacen las leyes, y que en teoría nos representan, porque en su día les dimos con nuestros  votos una representatividad y ahora están alejados de la realidad de sus votantes, preocupados solo en perpetuar su cargo e intereses partidistas.
Importante es que se bonifique el 75% de los vuelos con la península, pero más crucial es que se pongan los medios humanos y materiales para mejorar la educación, la sanidad que nos sentíamos tan orgullosos no hace muchos años, la búsqueda de políticas que potencien el pleno empleo y todo aquello que ayude a las personas a tener una vida de mayor calidad dentro de su entorno.
Ven ustedes, empezamos escribiendo de lo mal que se está llevando el control de las fiestas, los ruidos originados por bares y terrazas sin control, la falta de civismo, y terminamos hablando del gobierno y los políticos, por algo será, quizá es que esté todo relacionado.
Tríptico El carro de heno obra realizada por el Boscorealizado a principios delsiglo XVI. museo nacional del Prado Madrid

sábado, 5 de mayo de 2018

EL SÍNDROME “BURNOUT” EN EDUCACIÓN.

Cámara de los esposos en el Palacio Ducal de Mantua. Italia. Obra de Andrea Mantegna realizada entre los años 1465 y 1474.


Articulo publicado en las páginas 30 y 31 de la sección de Opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria.


Nada es inmutable y los cambios están afectando a todos los ámbitos del mundo que nos está tocando vivir.
Pedimos modelos positivos que se deben imitar, exigimos a los responsables de educar a nuestros hijos en todos los campos de la sociedad, que pongan lo mejor de cada uno para preparar a las nuevas generaciones, pero también tenemos que ser conscientes que no todo el mundo ve lo mismo ante una misma situación y como consecuencia, tomamos medidas en unos casos acertadas y en otros equivocadas.
Dudamos tanto del criterio de los profesionales, que hasta en el futbol y el tenis se han tenido que tomar soluciones técnicas, por las equivocaciones de los árbitros, ¿y en el resto de las profesiones?, ¿qué ocurre con las actuaciones erróneas o inadecuadas de los médicos, jueces, fiscales, ingenieros, arquitectos, conductores, educadores, etc.?
No vale con un simple” lo siento, me equivoqué, no volverá a suceder” como nos dijo nuestro rey emérito.
Con cada profesión los errores humanos tienen consecuencias distintas, más o menos desastrosas para el resto de los seres que se vean afectados por sus decisiones o actuaciones.
Para evitar cometer equivocaciones, no es muy difícil decir a cada uno lo que tiene que hacer, si es capaz en primer lugar de reconocer y asumir los errores para erradicarlos, pero hay que decir que si existe algo común a todas las profesiones para evitar cometer desaciertos, indispensable es ser responsable en todas sus actuaciones, previendo las posibles consecuencias  de sus acciones y  eso conlleva por ejemplo en la profesión docente de una formación permanente, ponerte siempre en lugar del otro con una escucha activa, una atención individualizada tanto a los alumnos, como a las familias y compañeros, tener una actitud constructiva y positiva hacia los alumnos y por otro lado, tener la humildad necesaria para reconocer las limitaciones que tiene cada uno y si se le ofrece algo que no sabe desarrollarlo, derivarlo a quien lo sepa hacer, hasta que aprenda a realizarlo.
Cuando un docente se equivoca en el trabajo que realiza con los alumnos de forma inconsciente o por ignorancia es malo, peor es aquel profesor que siendo consciente de sus limitaciones como educador, continua su labor con los alumnos, eso es irreparable. Recuerdo el diálogo de la película Buscando a Forrester dirigida por Gus van Sant  cuando dice:” Hay profesores amargados o frustrados que pueden ser muy efectivos o muy peligrosos
Del mismo modo ocurre con aquellas familias que no saben o no quieren inculcar a sus hijos el afecto, los valores positivos, las habilidades sociales, el respeto hacia los demás y hacia sí mismo, marcar los límites propios de cada edad porque consideran que eso no es función de los padres, pero no se dan cuenta que todo ello son conductas y valores necesarios para poder desenvolverse los niños en los distintos entornos en los que tendrá que vivir.
Cuando nos entrará en la cabeza a todos, que la labor de los docentes es tan importante como la que deben hacer los padres en casa con sus hijos, de ahí la necesidad de tener una comunicación constructiva, directa, fluida y abierta entre ambos sin buscar culpables, ni reprimendas cuando se trate de sus hijos.
La pieza clave de todo está en la humildad constructiva de las personas que ejercen en todos los sectores relacionados con seres humanos , como ocurre en la educación de los alumnos, pero si además cada uno hace su trabajo correctamente y lo que le corresponde según el nivel de cercanía al niño, todo comienza a encauzarse. Hay cosas que corresponden a las familias de forma ineludible y otras a los docentes, no mezclemos por intereses puntuales en situaciones concretas las responsabilidades de cada uno.
Hoy en día todo el mundo presume ante cualquiera saber de educación y de deportes, inclusive más que los propios profesionales y encima lo expresan con prepotencia, que nunca es buena consejera, más bien lo contrario, quizás sea esa prepotencia una de las grandes culpables de las grandes equivocaciones en todos los aspectos de la vida, el “venir de sobrados por la vida” con aquella frase famosa: “que me vas a enseñar que no sepa yo”, desde el momento que eres capaz de pensarla, ya estás cometiendo un error y si además tienes las agallas de aplicarla, ya el calificativo sería como mínimo la decepción personal y profesional.
Yo no soy quien para decir lo que debe hacer un profesional de la docencia con la cantidad de situaciones puntuales que están surgiendo en las aulas con los alumnos y fuera de ellas con las familias. Sabemos lo que se ha logrado hasta la fecha, provocar una generación de profesores quemados por verse desamparados por la situación actual de inseguridad profesional, en la que no se sienten respaldados por las familias a las que se supone que están educando a sus hijos y que los docentes sienten, que hagan lo que hagan para que aprendan, no consiguen que sus alumnos alcancen las competencias y estándares de aprendizaje deseados para su edad, algunos docentes piensan que solo les falta vestirse de faralaes para conseguir su atención y conseguir los objetivos programados.
Los cambios tan drásticos que se han producido a lo largo de estos últimos 50 años en nuestro país han hecho que se transforme todo, en donde la globalización en el mundo, la incorporación de la mujer al mundo laboral, el acceso a internet, redes sociales, comunicaciones accesibles inmediatas de forma generalizada en todos los ámbitos y las nuevas tecnologías, están sentando las bases para entender una nueva forma de ver y entender a nuestra sociedad. Es asombroso como las decisiones que se puedan tomar en una parte del mundo, hacen cambiar al resto de los países en todos los ámbitos en el que nos desenvolvemos, seas o no de la misma área de influencia.
Conchas exóticas obra de Clara Peeters 


martes, 30 de enero de 2018

TODO PARA LOS PADRES, PERO SIN LOS PADRES

Expulsión de San Joaquín del templo. Obra de Domenico Ghirlandaio 1490. Fresco de la capilla Tornabuoni.


Publicado el 30 de enero de 2018 en la sección de opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria

Los educadores llevamos muchos años pidiendo que se tenga en cuenta de forma clara y evidente en la educación de este país, a las personas que intervenimos directamente en ella y que, por nuestra experiencia y conocimientos, podemos aportar otra visión que sirva de apoyo a la que tienen los políticos.
La realidad es que como el resto de las profesiones que tienen contacto directo con personas de un abanico amplio de edades, los docentes nos encontramos en el punto de mira de todos, de los alumnos como es lógico, porque exigimos que se esfuercen por adquirir unas capacidades y conocimientos necesarios para el futuro, y eso implica sacrificio personal y constancia, valores que están siendo denostados porque supone seguimiento en casa y eso puede “resultar muy duro” para algunas familias, que dejan de hacer lo que tienen previsto de interés exclusivo para el padre o la madre.
Hoy los niños toman determinadas decisiones que pueden llegar a ser disruptivas sin intencionalidad, para llamar la atención y que se fijen en ellos, porque en muchas ocasiones se les considera como un elemento más de la casa sin connotaciones afectivas, que pueden llegar a estorbar, porque se inmiscuyen en la vida/relación de la pareja.
Lo más lamentable es que nadie puede tirar la primera piedra, pues todos adolecen de algo cuando se trata de educar a sus hijos, siempre vamos a cojear y sobre todo cuando nos falta la humildad para reconocer los errores que cometemos, por lo que estamos condenados a repetirlos.
Todo lo que hacemos los padres delante de los hijos tiene trascendencia en casa, en la calle, en el colegio, en el ámbito privado, como en el ámbito público y social, un gesto amable, una bronca, el tiempo que dedico a la familia, lo que hablo y cuanto hablo con mis hijos, la búsqueda de tiempo para hacer mis cosas sin contar con la familia, mientras los hijos están despiertos y necesitan cariño, atención, comprensión, que se les escuche y sobre todo que entiendan que se les quiere, aunque se les llame la atención, porque se les reprende porque les queremos y son lo más importante para los padres.
Cuanta falta hace una escuela de padres, que se les diga a los progenitores lo equivocados que están cuando realizan determinadas actuaciones delante de sus hijos como son:
·         Discutir delante de ellos.
·         Cuestionar delante de los hijos cualquier aspecto relacionado con decisiones que no están conformes sobre actuaciones del colegio o cualquier docente y no docente del centro educativo en el que está su hijo.
·         Utilizar las redes sociales con otros grupos de padres plasmando información sin contrastar con las fuentes originales, para poner a la altura de betún las decisiones del colegio y a los docentes que están educando a su hijo.
·         Inmiscuirse en conflictos de niños que siempre se solucionan entre ellos en poco espacio de tiempo, generando problemas entre familias por haberse precipitado en actuaciones innecesarias entre adultos, que luego generan enfrentamientos innecesarios.
·         Sobreproteger a los hijos impidiendo que se desarrollen y evolucionen aprendiendo de sus errores y fracasos, entendiendo que esos fracasos o fallos, siempre sirven como un proceso de enseñanza personal único.
·         Estar y apoyar a los hijos cuando verdaderamente lo necesitan, queriéndoles y sabiendo poner los límites propios de cada edad.
·         Proteger a los hijos para que no sufran innecesariamente cuestiones que son decisiones de sus progenitores.
·         No utilizar a los hijos como moneda de cambio cuando los padres  deciden  por el motivo que sea separarse o divorciarse. No son cosas o animales que entran en un paquete de reparto, son personas que requieren cariño y respeto. Lo que no hagamos con ellos correctamente, pasará factura en el futuro.
·         Disfrutar de los hijos y de la familia diciéndoles realmente los sentimientos que sienten hacia los hijos y por ello no eres más débil, más bien al contrario.
Hoy en día los docentes lo tienen cada vez más complicado, porque además de intentar educar a los hijos, también hay que educar a sus padres, para que valoren el esfuerzo humano que hacen los educadores para formar y sacar hacia adelante a estos seres humanos no solo para que aprendan, sino para que también sean mejores personas.
Reconducir esta situación es compleja con el panorama nacional e internacional que tenemos, pues ni siquiera a nivel institucional existe un apoyo hacia el docente de forma clara, más bien por evitar problemas que puedan llegar a través de la amenaza de la judicialización, y le dan la razón directamente a la familia sin escuchar al docente que sufre la presión diaria de la familia con sus mensajes y amenazas.
Me preocupa a mi desde mi rincón del aula que lo siento cada día y el resto de docentes comprometidos con la educación que son la mayoría, la evolución que se está produciendo en los centros educativos, en donde hay algunos padres excesivamente protectores (en el mal sentido de la expresión), que son capaces de agredir físicamente o psicológicamente a las personas que están educando a sus hijos.
Nos debe preocupar a todos, lo que los docentes vemos en un porcentaje que va creciendo cada día desde nuestras aulas y es como vienen los niños desde casa, niños cada vez más desubicados y con un alto desarraigo hacia la necesidad del aprendizaje, porque no saben ver más allá del día a día, por lo que no saben afrontar el futuro con las herramientas mínimas.

Por desgracia cada vez aumenta el nivel de intolerancia a los toques de atención personales en los niños para corregir las equivocaciones, aunque es cierto que todavía quedan personas que son humildes y reconocen que tienen dificultades para educar a sus hijos y piden ayuda a los profesionales que están cada día con sus hijos, pero por desgracia está in crescendo los que se van al lado oscuro por ignorancia o comodidad, sin ver sus consecuencias.
Jesús entre los doctores, obra de Alberto Durero. 1506

jueves, 18 de enero de 2018

¡MI HIJO NO MIENTE!

Dña. Catalina de Austria, mujer de Juan III de Portugal. Obra de Antonio Moro 1552-1553. Museo del Prado

Publicado el jueves 18 de enero en la sección de opinión del periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria y el domingo 21 de enero en la seccion de opinion del periodico La Opinión de Tenerife.

Hay que reconducir tantas situaciones en general, que la verdad ya queda poco espacio para el asombro con lo que estamos viviendo en todos los ámbitos de la sociedad, y que tenemos que aprender a manejarnos de forma adecuada y eficaz ante estas nuevas realidades que nos van sobreviniendo. Lo que está cada vez más claro pensando en nuestro futuro, es que debemos ayudar todos a los padres y madres de las nuevas generaciones en las que sus descendientes están en edad de formarse, para que les enseñen a ser buenas personas y sepan afrontar las realidades que viven y que aprendan a discernir lo constructivo y positivo entre tantos estímulos, lo que son asuntos de niños, de los asuntos de adultos, para que dejen vivir la infancia a sus hijos con las características propias de cada edad, adaptándose a los nuevos tiempos y no se intente adelantar unas experiencias y contenidos para los que no tienen la suficiente madurez, ni comprensión.
Dentro del reino de la subjetividad en que vivimos, es lamentable cómo algunas familias toman como verdad absoluta una opinión o juicio de valor que  ha realizado su hijo menor sobre un incidente, acto o actuaciones puntuales relacionados con su educación, sin contrastar con el educador adulto, pues el niño, como menor que es, adaptará la versión de lo sucedido en función de su necesidad inmediata (evitar que le regañen en la mayoría de los casos).
Hace unos meses en una reunión con un padre, en la que se le mostraban informes contrastados de varios educadores, en el que señalaban que su hija había insultado a su tutora y a otra profesora, y el padre lejos de pedir disculpas por la conducta de su hija y de manifestar que tomaría las medidas oportunas para que no se volviera a repetir, dice que no es cierto lo que la tutora y la profesora han dicho, que él  se queda con la versión de su hijo, porque ¡su hijo no miente! De este hecho, podríamos sacar muchas lecturas relativas a la educación que están viviendo muchos hijos en sus casas, núcleo fundamental en la educación y que luego se pretende que aprendan en los centros educativos. El exceso de protección perjudica tanto a los hijos, que los resultados del mismo se verán a corto plazo como señala Javier Elzo: “El sobreproteccionismo es un modelo de familia en el que los padres colocan a sus hijos en un pedestal, los miman en exceso, deciden en todo por ellos, dificultando su necesaria autonomización y separación de los padres”   Jóvenes y valores. La clave para la sociedad del futuro. Estudio para la Obra Social de la Fundación de La Caixa.
Estamos acostumbrándonos demasiado a la mentira y a cuestionar absolutamente todo aquello que no me interesa, si está relacionado con la responsabilidad del adulto de transmitir valores como es la verdad y que además suponga dedicar un tiempo extra para educar verdaderamente a los hijos en la transparencia e inculcarles la responsabilidad de asumir los hechos cometidos por cada uno.
Tenemos que hacer desaparecer esa costumbre que se ha instaurado en nuestra sociedad alegando que todo es libertad de expresión y que todo vale, que cada persona puede expresar libremente lo que le venga en gana sin justificación, ni contrastar su afirmación, simplemente diciendo: “según mi opinión” o “a mi entender”, y terminando la conversación  cada uno: “pues eso es lo que pienso yo” y así damos por finalizado el debate. La falta de conocimiento en algunos casos, por no decir ignorancia intencionada, ha llevado a muchas personas a mantener posturas intransigentes ante evidencias por no asumir  los hechos y sus consecuencias, por la comodidad y cabezonería.
Pero ya nos hemos familiarizado con la mentira y la subjetividad engañosa a unos niveles tan altos, que intentar potenciar el valor de defender la verdad y lo objetivo, no tiene sentido y así muchas familias se lo están transmitiendo a sus hijos.
La mayoría de los modelos que estan viviendo cada día tanto las familias como sus hijos son erróneos y perjudiciales, teniendo que remarcar que esos no son el buen ejemplo de lo que queremos repetir para las futuras generaciones. Parece difícil hacer lo correcto, pero no lo es, solo es cuestión de una verdadera voluntad por querer hacer las cosas bien para el futuro de sus hijos.

Todos se llenan la boca diciendo que el futuro de una sociedad está en la educación, pero en nuestra querida España, vemos como entre todos la están matando y ella sola se está muriendo.
Retrato de Eduardo VI príncipe de Gales. Obra de Hans Holbein el Joven.