miércoles, 24 de enero de 2024

EN DEFENSA DE UNA EDUCACIÓN HÍBRIDA.

 


Obra realizada en el año 2016 por Ignacio Pardo Luzardo, titulada "el camino de la vida" Madrid. Colección particular.

Artículo publicado en la página 20 de la sección de Opinión del periódico La Provincia de Las palmas de Gran Canaria

Está claro que en este nuestro país, no existe un término medio en nada. Aquella máxima de Aristóteles que decía que: “la virtud está en el término medio” eso ya no se aplica en nada. Aquí o nos pasamos de la raya, o no llegamos a salir. Ahora que está tan de moda el hablar sobre el uso de las pantallas en los centros escolares, que comenzó con la polémica sobre la propuesta para la prohibición de los móviles a menores de 16 años en los centros educativos, junto con los malos resultados de las pruebas PISA, pues ahora comienza otro debate añadido que es si los alumnos están aprendiendo realmente en el aula con los portátiles o Tablet personales.

Se han realizado muchos estudios sobre las ventajas e inconvenientes que se están produciendo en la actualidad con la implementación tecnológica que se ha venido realizando en los centros educativos en los últimos años. Entre otras el 14 de diciembre de 2015 la OCDE realizó una publicación: “Students, Computers and Learning: making the connection” (estudiante, Computadoras y Aprendizaje: Haciendo la Conexión). Basado en los resultados de PISA del 2012 y en el informe concluía que los países que habían hecho mayores inversiones en introducir la tecnología digital en el sector educativo, no registraron mejoras evidentes en el rendimiento de los estudiantes. En dicha investigación ya recomendaba asegurar antes un nivel básico en lectoescritura y matemáticas a la manera tradicional, para crear igualdad de oportunidades. Tenemos defensores y detractores del uso en las aulas y en casa para que los alumnos puedan seguir trabajando y estudiando.

Todo lo que hemos estado viviendo durante estos años en educación con la incorporación de las herramientas tecnológicas en el aula ha sido una locura, centros que han realizado inversiones monumentales para adecuar toda su metodología a las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) desde etapas tempranas, formación docente para que los contenidos de sus materias sean atractivos, interactivos y pudieran dar los resultados pretendidos, infraestructuras costosísimas para que se pudiera trabajar de forma regular a lo largo de toda la jornada y siempre intentando hacer atractivos todos los contenidos que los alumnos debían alcanzar.

Está claro que la educación hoy en día intenta responder de alguna manera a los cambios que se están produciendo en la sociedad, lo triste es que siempre la coge con el paso cambiado, novedades pocas, miramos siempre al exterior para ver modelos de éxito y adaptarlo al nuestro, sin tener en cuenta nuestra propia idiosincrasia. ¿Qué pide la sociedad?, ¿qué necesitan los alumnos?, ¿qué herramientas disponen los docentes?, ¿qué estamos dando realmente todos, para el cambio constructivo de nuestra sociedad? Muchas interrogantes y pocas respuestas reales que se puedan responder de forma sencilla y con soluciones a cada cuestión. Las herramientas tecnológicas han venido para quedarse y al igual que se prepara a los alumnos para que sepan defenderse en el futuro con los conocimientos y destrezas básicas, también hay que prepararlos en el uso racional y práctico de las herramientas tecnológicas, no solo de forma intuitivas como lo suelen hacer ellos, sin necesidad de un adulto que los acompañe y les oriente.

Existen demasiados distractores en los entornos escolares y familiares de los alumnos para que puedan aprovechar realmente todo lo que se les está ofreciendo. Hemos creado entre todos, personas sedientas de estímulos, que no saben reaccionar sin recompensas inmediatas. Poco ayuda el que los alumnos de forma generalizada no tengan un mínimo umbral de fracaso y que no aprendan de los errores para remontar situaciones adversas, generando situaciones de fracaso personal, cuando no alcanzan los resultados esperados con el esfuerzo realizado, sin hacer la reflexión de si ese es el trabajo necesario para alcanzar el objetivo. Tristemente ese fracaso está generando otros problemas que por desgracia se expanden a otros ámbitos de la vida del individuo, sea de la edad que sea.

Quizás el exceso del uso de pantallas fuera del ámbito educativo, esté contaminando el resto de su uso en la educación. Lo cierto es que no todos los alumnos pueden estar haciendo el mismo uso de las herramientas tecnológicas, si previamente no han alcanzado la madurez y una serie de conocimientos y destrezas básicas, que sirvan de cimiento para toda la utilización que no los dan los softwares y plataformas educativas a través de las pantallas con fines educativos. Mientras no se interiorice esa máxima, no avanzaremos.

Existen demasiadas asignaturas pendientes por aprobar en educación y ahora tenemos una nueva, que es cuándo, cómo, dónde y por qué utilizar las herramientas educativas en el ámbito educativo. Todo no es válido.

Como conclusión hay que decir que no se pretende que a las familias se les obligue a generar un gasto añadido con la adquisición de la herramienta tecnológica que corresponda según el PE (Proyecto Educativo) de cada centro como una moda del momento, se tendrá que incorporar dicha herramienta tecnológica como un elemento más dentro del proceso educativo, pero no el único, pues se tendrá que alternar con los libros de texto, cuadernos y lápices o bolígrafos. Los tiempos han cambiado y no se puede negar la utilidad de las herramientas tecnológicas y la necesidad de su manejo para el futuro que van a tener cada uno de los alumnos.

Está claro que aquel concepto de mochila digital que se vendió hace años no funcionó como debiera, pues a los alumnos que se les quería implementar, carecían de los conocimientos y destrezas básicas necesarias para un uso racional y efectivo en beneficio de alcanzar los contenidos académicos necesarios de cada etapa.

Hay docentes que se quejan de que los alumnos han perdido hábitos y habilidades necesarios en el desarrollo educativo con el uso de las pantallas, ahora vamos a ver quién pone el cascabel al gato y logra centrar la cuestión para establecer en pro de una igualdad de oportunidades para todos los alumnos, cuándo, y cuanto utilizar estas herramientas tecnológicas en los entornos educativos. Tenemos que replantearnos como aprovechar todo de forma constructiva en beneficio de la educación de nuestros alumnos.


Composición fotográfica de Ignacio Pardo Luzardo




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