Artículo publicado el domingo 13 de septiembre en la sección de Opinion en el periódico La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria
Han pasado los años y lo duro
es comprobar como los resultados de las últimas pruebas PISA, han dado la razón
a todas las advertencias que se han venido dando a lo largo de décadas por
diferentes profesionales e instituciones que llevaban manifestando los bajos
niveles de comprensión, madurez y resolución de problemas en nuestro país, que son
tan necesarios para desenvolverse en una sociedad tan plural, competitiva y
cambiante como la nuestra.
De nada sirve consolarnos que
la caída del rendimiento de los estudiantes en lectura y matemáticas haya sido
un descalabro a nivel global en los países de la OCDE, y recordemos que ya en
el informe de 2023 los resultados de los estudiantes de 15 años a los que se
les hizo la prueba estuvieron por debajo de la media general. De nada sirve que
miremos dentro del montón de la cola, a ver quién está peor para señalar y
criticar el trabajo realizado, pero lo cierto es que aquí nadie puede tirar la
primera piedra para quedar excluido de su responsabilidad.
Hemos creado entre todos a
idiotas e ignorantes felices, que descubren el océano atlántico cada vez que
les viene una información en la que se requiera unos conocimientos que debían
haberse adquirido en su proceso básico de enseñanza. Estos serán los que voten
las próximas elecciones (¿Qué Dios nos coja confesados!) sin información
contrastada, manipulados por las distintas redes sociales y sobre todo y lo más
triste, sin valorar los sacrificios realizados por el pueblo español para
alcanzar la democracia y la libertad que tenemos.
Con la Educación en España
podemos decir que entre todos la mataron y ella sola se murió.
Hay muchos profesores que se
ven satisfechos y reflejados con los actuales resultados de PISA, pues es
reflejo de lo que están sufriendo en las aulas y ya que ellos no pueden hacer
nada contra el sistema establecido, que sean los resultados de la desidia, y
falta de soluciones efectivas para enmendar todo este desastre. Ellos han
cumplido con lo que se les ha asignado, a su manera, según la legislación
educativa. No han tenido la formación necesaria para mover, motivar y poner la
Educación donde debe estar y tampoco han tenido el apoyo de las familias y
administración educativa y sociedad cuando se les ha pedido su colaboración.
Como decimos siempre, lo que
no se evalúa, se devalúa y la Educación debe evaluarse permanentemente, pero no
solo en comprensión lectora, Matemáticas, Ciencias, idiomas, etc., sino en la nefasta
participación y el papel que están teniendo las familias en los centros
educativos de sus hijos,. Todo aprendizaje requiere una constancia y
sacrificio.
Entre todos, he dicho entre
todos hemos empujado a la Educación proa al marisco y ahora vemos titulares en
periódicos de “caída histórica del rendimiento”. Somos unos hipócritas si
consideramos que el problema no es de cada uno de nosotros y como siempre la
culpa es del otro.
Las reflexiones sobre estos
resultados, están hechas desde hace muchos años, solo hace falta que se pongan
las pilas todos los que intervienen en la Educación, como son los alumnos, los
docentes, las familias, las administraciones educativas y el resto de la
sociedad dando el ejemplo necesario, para conseguir que todo esto cambie, como
por ejemplo que los padres quieran que su hijos aprendan y aprueben con el
trabajo diario, estudiando lo que necesitan para mejorar los resultados,
evitando que quiera que su hijo apruebe sin tener ni idea de la materia que
corresponda.
Los niños en la actualidad ya
están acostumbrados a la ley del mínimo esfuerzo, pretendiendo que venga la
santa actuación de su familia para cambiar los resultados, sin disparar un
sello durante el curso. En las aulas se está consintiendo absolutamente todo.
Los profesores tienen miedo a tomar las medidas necesarias para revertir las
faltas de respeto y mala conducta, por no enfrentarse a unos padres quejicas
agresivos verbal o físicamente, que no hacen otra cosa que protestar por
nimiedades, que no ayudan en nada al crecimiento y madurez de sus hijos.
Analizar todo lo sucedido y
piensas que los resultados que hemos tenido es consecuencia, de toda la
estupidez que está imperando en nuestra sociedad, en donde se valora más al
malo malote, que al niño que trabaja, se esfuerza y es respetuoso con los que
le rodean.
Muchos alumnos piensan que sus
padres van a estar siempre ahí, cubriéndoles las espaldas hagan lo que hagan
incluso en la Universidad y algunos en el ámbito laboral.
Los resultados son lo que
hemos conseguido entre todos, sin dar el verdadero valor a lo que supone una
educación completa en casa, en el colegio y en la calle. Si no se consigue
valorar la educación, tendremos generaciones que se van a poder manipular y no
tendrán acceso al conocimiento necesario para progresar.

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